miércoles, 29 de septiembre de 2010

Los extraterrestres podrían tener alma y ser bautizados según el Vaticano

1. El astrónomo del Papa bautizaría a un extraterrestre si se lo pidiera: "no importa los tentáculos que tenga, tiene alma"La posibilidad de encontrar vida inteligente es un asunto que también preocupa a la Iglesia Católica, cuyos teólogos contemplan cuál sería la respuesta.

El padre Guy Consolmagno, astrónomo del Vaticano y responsable de la colección de meteoritos del Papa, lo tiene claro: estaría encantado de que encontráramos vida inteligente en las estrellas. "Cualquier entidad - no importa los tentáculos que tenga - tiene alma", asegura en declaraciones al diario The Guardian. Eso, siempre y cuando nos atengamos a la definición tradicional de alma que incluye tener inteligencia y libre albedrío.

En cualquier caso, el astrónomo tendría reserva a la hora de bautizarlo. "¿Lo haría?, le preguntan. "Solo si me lo pidiera", responde.

Consolmagno, que se aficionó a la ciencia leyendo ciencia ficción, asegura que nos sorprenderíamos de saber lo enterados que están en el Vaticano de los últimos avances científicos. El astrónomo insiste además en el rechazo oficial de la Iglesia a las ideas del creacionismo y el Diseño Inteligente, que han resurgido en EEUU con teorías pseudocientíficas que reclaman la literalidad de las Escrituras.

"La palabra ha sido secuestrada por un pequeño grupo de creacionistas fundamentalistas en América que intentan decir algo que la Biblia no dice". "Es una mala teología", asegura, "que convierte a Dios, otra vez, en el dios pagano de los rayos y truenos".*



2. Creer en extraterrestres no se opone necesariamente a la fe, afirma Director del Observatorio Vaticano

En entrevista publicada por el diario oficioso del Vaticano, L'Osservatore Romano, titulada "El extraterrestre es mi hermano", el Director del Observatorio Vaticano, el sacerdote jesuita José Gabriel Funes, indicó que creer en la posible existencia de vida extraterrestre no se opone necesariamente a la doctrina católica.

El P. Funes, argentino de 45 años de edad, dijo que "la astronomía tiene un valor profundamente humano". "Es una ciencia que abre el corazón y la mente. Nos ayuda a colocar en la justa perspectiva nuestra vida, nuestras esperanzas, nuestros problemas. En este sentido –y aquí hablo como sacerdote y como jesuita– es también un gran instrumento apostólico que puede acercar a Dios", explica el sacerdote en la entrevista realizada por Francesco M. Valiante.

Con relación al origen del universo, el presbítero precisó que personalmente considera que la teoría del "bing bang" parece ser la más plausible, y que no contradice a la Biblia. "No le podemos pedir a la Biblia una respuesta científica aquí. Al mismo tiempo, no sabemos si en un futuro cercano la teoría del 'bing bang' será superada por una más completa y precisa explicación sobre el origen del universo".

Al ser preguntado por la existencia de vida extraterrestre, el Director del Observatorio Vaticano indicó que "es posible, incluso si hasta ahora, no tenemos prueba de ella. Pero ciertamente en tan grande universo esta hipótesis no puede excluirse".

Seguidamente, el sacerdote argentino señaló que "así como existe una multiplicidad de criaturas sobre la tierra, así también puede haber otros seres, incluso inteligentes, creados por Dios. Esta no es una contradicción con nuestra fe, porque no podemos establecer límites a la libertad creadora de Dios. Para decirlo con San Francisco, si podemos considerar algunas criaturas terrestres como 'hermanos' o 'hermanas', ¿por qué no podemos hablar de nuestro 'hermano extraterrestre? Él también pertenecería a la creación".

Refiriéndose luego a la oveja perdida de la parábola del Evangelio, el P. Funes comentó que "podemos pensar que en este universo puede haber 100 ovejas, equivalente a distintas clases de criaturas. Nosotros, que pertenecemos a la especie humana podríamos ser precisamente la oveja perdida, los pecadores que necesitan pastor. Dios se hizo hombre en Jesús para salvarnos. De esa forma, asumiendo que existiesen otros seres inteligentes, no podemos decir que necesitan redención. Podrían haber permanecido en total amistad con el Creador".

"¿Y qué pasaría si fueran pecadores?", cuestionó Valiante. "Jesús se hizo hombre una vez para siempre. La encarnación es un evento único. Entonces estoy seguro que ellos, de alguna manera, tendrían la opción de disfrutar de la misericordia de Dios, así como ha sucedido con los seres humanos", contestó el sacerdote.**



- Recomendamos leer el siguiente articulo en Ojo Adventista: Ovnis ¿Estamos solos en el universo? Por Marvin Moore



* Fuente: LaInformacion.com
**Fuente: Aciprensa.com / Roma, 13 Mayo 2008

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domingo, 5 de septiembre de 2010

Las iglesias no dejan solo a Dios

Los líderes religiosos responden al último libro de HawkingStephen Hawking ya ha conseguido un milagro, aunque de los previsibles. Católicos, anglicanos, musulmanes y judíos han hecho causa común al responder con argumentos similares al mensaje del científico británico en su nuevo libro "El gran diseño: no necesitamos a Dios para entender la creación del universo" (ver nota abajo "Dios no fue necesario para crear el universo").

La ciencia no puede reservarse el derecho a interpretar el origen de la vida, dijeron ayer los partidarios de Dios. "La física no podrá por sí sola aclarar la cuestión de por qué hay algo en vez de nada", dijo ayer el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, primado de la Iglesia anglicana. Creer en Dios no consiste en atar cabos sobre la formación del universo, sino en "creer que existe un ser inteligente y vivo del que depende toda la existencia", afirmó.

Durante siglos, las religiones han tenido muy claro cómo se produjo el origen de la vida. Cualquier desviación sobre ese "orden natural" de las cosas era tachada de herética, lo que acarreaba en muchos casos una drástica reducción de la esperanza de vida del osado.

Al menos en Gran Bretaña, no así en otras partes del mundo, los líderes religiosos no viven a espadas de los avances de la ciencia y su respuesta es ahora más sofisticada.

Es lo que permite a Jonathan Sacks, gran rabino de la Congregación Hebrea de la Commonwealth, restar valor a los principios religiosos ahora cuestionados por Hawking: "La Biblia está relativamente poco interesada en la creación del universo", escribió ayer en un artículo en The Times. "Dedica sólo 34 versos al asunto, mientras que la descripción de cómo los israelitas construyeron un santuario en el desierto ocupa 15 veces más".

Valores religiosos

La religión, según Sacks, está interesada en otras cosas: "¿Quiénes somos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Cómo debemos vivir?". En esa discusión sobre valores, a la religión ya no le interesa tanto lo que diga la ciencia sobre los orígenes del universo.

En palabras del astrofísico y teólogo David Wilkinson, "el Dios en el que creen los cristianos está íntimamente implicado en cada momento de la historia del universo, no sólo en sus comienzos".

El arzobispo católico de Westminster, Vincent Nichols, coincide con Sacks en lamentar la brecha que se ha abierto entre ciencia y religión. El rabino admite que "la hostilidad mutua entre religión y ciencia es una de las maldiciones de nuestro tiempo y daña por igual a ambas". Pero Gran Bretaña no es como EEUU, y por eso no es extraño que un portavoz de la Iglesia anglicana dijera ayer que "la buena religión y la buena ciencia no son incompatibles".*



"Dios no fue necesario para crear el universo"

Stephen Hawking sostiene que el Big Bang fue una consecuencia inevitable de las leyes de la física sin ninguna intervención de un ente sobrenatural

Hubo un tiempo en que Stephen Hawking creía que el avance del pensamiento humano, gracias a la ciencia, permitiría conocer "la mente de Dios". Con este singular concepto, se refería a entender el origen del universo. Era una forma de apaciguar a los creyentes en Dios/Alá/Yahvé u otras deidades. Los caminos de la religión y de la ciencia no tenían por qué discurrir por planos diferentes.

Hawkins ha seguido pensando y ha llegado a una conclusión diferente. En su nuevo libro -El gran diseño (The Grand Design)-, coescrito con el físico norteamericano Leonard Mlodinow, el científico británico elimina a Dios de la ecuación: no necesitamos a Dios para entender la creación del universo. El Big Bang fue una consecuencia inevitable de las leyes de la física.

"Dado que existe una ley como la de la gravedad, el universo pudo crearse a sí mismo de la nada, como así ocurrió. La creación espontánea es la razón de que exista algo, en vez de la nada, de que el universo exista, de que nosotros existamos. No es necesario invocar a Dios para que encienda la mecha y ponga el universo en funcionamiento", escribe el físico británico, de 68 años, en el libro del que ayer The Times publicó un extracto.

Adiós a Newton

Newton creía que el sistema solar no podía haber surgido del caos por la simple intervención de las leyes de la naturaleza. El universo sólo podía haberse originado por la mano de Dios.

Hawking admite que la coincidencia extraordinaria de una serie de condiciones que permitieron la propagación de la vida en la Tierra sería ciertamente inaudita si el nuestro fuera el único sistema solar del universo. Esa explicación, que ha dado tranquilidad de espíritu a tantos científicos creyentes, quedó desmentida -escribe Hawking- cuando se descubrió en 1992 el primer planeta extrasolar, que orbitaba en torno a una estrella que no era el sol. Desde entonces, han aparecido casi 500. Malas noticias para los seguidores de Newton.

La esclerosis lateral amiotrófica que sufre desde hace años ha paralizado su cuerpo, pero su mente no deja de funcionar y sorprender. Hawking es un científico tan provocador que no deja de explorar incluso terrenos que otros colegas prefieren reservar a las películas de ciencia-ficción.

Hace sólo unas semanas, advirtió de que la raza humana debería colonizar el espacio en los próximos dos siglos porque de lo contrario desaparecerá. El crecimiento de la población y la escasez de recursos naturales no dejarán otra opción. En un documental en abril, llegó a predecir que un encuentro con una civilización alienígena no sería recomendable: "Si los extraterrestres nos visitan, el resultado no sería muy diferente a la llegada de Colón a América. Y ya sabemos que no fue muy bueno para los nativos americanos".

Hawking no ha abandonado su costumbre de alternar profundas explicaciones científicas con golpes de humor. En el nuevo libro, que saldrá a la venta en Reino Unido el día 9 -una semana antes de la visita del Papa al país-, comenta que el gran objetivo no es saber sólo cómo se comporta el universo, sino también por qué. Es decir, el enigma de "la vida, el universo y todo lo demás", como bien saben los lectores de la novela de Douglas Adams. Sólo que esta vez, "a diferencia de la respuesta de La guía del autoestopista galáctico, la nuestra no será 42".

Las bromas se acaban cuando Hawking y Mlodinow hacen un repaso del avance de la física teórica para llegar a la conclusión de que las teorías M son "la única candidata" para entender al universo en su conjunto y también la que Einstein esperaba encontrar. Las teorías M son la última aportación de la física teórica para convertirse en la teoría que unifique las cuatro fuerzas, o interacciones, fundamentales de la naturaleza (gravitatoria, electromagnética, nuclear fuerte y nuclear débil).

Teoría de cuerdas

Planteada por el físico Edward Witten, tiene su origen en la teoría de cuerdas, por la que las partículas materiales no son puntos, sino cuerdas que vibran a una cierta frecuencia. Ambas teorías no han sido demostradas aún empíricamente pero son el escenario por el que progresan científicos como Hawking. A fin de cuentas, su mundo es el de la física teórica, con especial hincapié en la segunda palabra.

La idea es que no existe un solo universo, sino que hay una multiplicidad de universos, lo que nos devuelve al célebre debate sobre Dios: "Al igual que Darwin y Wallace explicaron cómo el aparentemente milagroso diseño de los seres vivos podía surgir sin intervención de un ser supremo, el concepto de multiverso puede explicar la evolución de las leyes físicas sin la necesidad de un creador benevolente".

Eureka, dijo ayer el biólogo y apóstol del ateísmo Richard Dawkins. "Darwin expulsó a Dios de la biología, pero la física aún no lo tenía claro. Hawking ha administrado ahora [a Dios] el tiro de gracia".

Otros científicos no están tan convencidos. Saben que más allá de las universidades y los laboratorios, el debate no se centrará en electrones y protones, sino en las cuestiones vitales que han inspirado al hombre durante siglos, y que también hicieron posibles las guerras de religión. "Mi mayor problema con todo esto -ha dicho George Ellis, presidente de la Sociedad Internacional de Ciencia y Religión- es que se pide a la gente que elija: ciencia o religión. Y mucha gente dirá ‘vale, elijo la religión', y entonces la perdedora será la ciencia".

Escépticos

Sin necesidad de que los teólogos entren en escena, hay científicos que no creen en las teorías M como la solución y aún están esperando algún tipo de comprobación empírica.

"Mucho ruido y pocas nueces", era el título de un artículo en The Times de Frank Close, profesor de Física Teórica en la Universidad de Oxford, con el que valoraba los hallazgos de Hawking: "Si el único objetivo [de Dios] era crearte a ti, a mí y a Stephen Hawking, ¿no era suficiente con un único sistema solar? No creo que las teorías M aporten nada al debate sobre Dios, a favor o en contra".

Si los propios científicos que desarrollan las teorías M no se ponen de acuerdo sobre si es una teoría o una familia de teorías, es poco probable que los demás mortales puedan tenerlo más claro. Lo que sí tiene Hawking es una audiencia. Quizá el gran enigma no tenga que ver con la existencia de Dios, sino con saber cuántas de las nueve millones de personas que compraron "Breve historia del tiempo" se atreverán con su nuevo libro.


Una teoría imposible de demostrar

Los físicos aún tienen problemas para definir las teorías M. De hecho ni se ponen de acuerdo en qué significado darle a esa letra. Aunque no es la única que lo pretende, busca englobar a las grandes teorías de la física moderna (la de la relatividad general, la mecánica cuántica o las diversas variaciones de la teoría de cuerdas).“Es como un dado en el que cada cara ayuda a explicar la realidad que se está observando”, compara el astrónomo del Instituto de Astrofísica de Andalucía del CSIC Emilio García. Para Hawking, la fuerza de esta ‘madre de todas las teorías’ está en que explica varias de las grandes preguntas que se viene haciendo el hombre.

En el universo existen un conjunto de fuerzas de la naturaleza y constantes físicas que parecen especialmente diseñadas para que la vida exista. “Bastaría cambiar la masa del protón o la constante de la gravedad para que fuera imposible la vida”, explica García, lo que invita a creer en un gran arquitecto. “Aquí, las teorías M y no sólo ellas, otras teorías que contemplan la idea de multiverso, ‘resuelve’ el problema, ya que según dichas teorías no existe un único universo sino muchos, una infinidad de ellos, cada uno con sus propias constantes de la naturaleza”, añade el astrónomo.

En cuanto al origen de todo, Hawking sostiene que las teorías M permiten la formación de universos de manera espontánea de la nada. Con esto sustituye a Dios.

El problema será probarla. Para García, “las teorías están fuera del alcance de nuestra experimentación”. M. Á. C. **





* Fuente: Publico.es
Iñigo Sáenz de Ugarte / Londres
**Fuente: Publico.es
Autor: Iñigo Sáenz de Ugarte / Londres
Fotografía: "Has Stephen Hawking ended the God debate?" / AP- Telegraph.co.uk

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