viernes, 18 de junio de 2010

Y Dios creó al dinosaurio

Un millón de visitantes visitan el "Creation Museum"En un rincón de Kentucky, donde el estado se junta con Indiana y Ohio, se abre una atracción tan visitada como controvertida, el 'Creation Museum' o museo del creacionismo. El lugar rechaza la teoría de la evolución y explica el origen del universo, los animales y el hombre según una lectura literal del Antiguo Testamento.

Abrió hace tres años y desde entonces ha recibido un millón de visitantes, una cifra superior a la que reciben anualmente los grandes museos como el madrileño Thyssen.

Es martes. Son las once de la mañana y cerca de un centenar de personas camina en grupos del aparcamiento al edificio. El complejo consta de un edifico moderno y un jardín donde se percibe la enorme inversión.

Hace sol pero algunas mujeres llevan faldas hasta los tobillos, blusas cerradas y peinados que recuerdan a 'La casa de la pradera'. George, un hombre de mediana edad con pantalón vaquero de peto, cierra la camioneta y camina tras su mujer y sus cinco hijas.

Viene de Indiana, donde se mudó al poco de casarse, para que sus hijos se criaran en un entorno tradicional, lejos de su ciudad natal de Los Angeles. Las niñas no van al colegio y él les da clases en casa. "Todos los meses hacemos una excursión. Este es uno de nuestros destinos favoritos".

'Los fósiles no vienen con etiquetas'

En la puerta, un cartel indica que se entra en un recinto cristiano y se debe actuar con corrección. Dentro, junto a las taquillas, una breve leyenda indica que Adán pecó y su acción trajo el mal a los hombres. Una consigna que se repite con frecuencia en los distintos pabellones.

Los textos que acompañan a las pinturas, reproducciones y materiales del centro se caracterizan por su brevedad y sencillez. Son mensajes directos del tipo: "Los fósiles no vienen con etiquetas que nos digan cómo vivían ni cuándo murieron los animales".

Varios estudiantes de enseñanza media se dirigen a la sala de los dinosaurios. En una representación de la antigüedad, se ve a un hombre con un tiranosauro al fondo. Un niño cabalga entre reproducciones de estos animales. Laura, su madre ha pedido el día libre en el trabajo y acompaña como voluntaria a las profesoras de una visita escolar de Kentucky.

"En Estados Unidos está prohibida la enseñanza de religión en las escuelas públicas. Yo tengo dos trabajos para poder pagar la escuela cristiana donde van mis hijos. Allí les enseñan la Biblia y la ciencia como me la enseñaron a mí, les explican que Dios hizo el mundo y a los seres en seis días y al séptimo descansó".

Adán, Eva y los dinosaurios

Otra sala, la del Jardín del Edén, muestra un vergel en el que conviven distintas especies con Adán y Eva. Dos jóvenes observan las figuras humanas que surgen entre la maleza. "Venimos de Virginia. Acabamos de casarnos y estamos de luna de miel. Yo estudié en una escuela bíblica y hace tiempo quería conocer el museo", comenta él.

Dos pastores de una misión bautista de Minnesota también han recorrido centenares de kilómetros hasta aquí, en un viaje educativo con ocho adolescentes, que les llevará a diversas misiones americanas. Robert, uno de los pastores, que vivió en España como misionero, aprovecha para resumir su creencia. "Nosotros no hacemos como los católicos, sólo tenemos una fuente de doctrina, la Biblia, y no estamos cambiando las normas cada vez".

Las jaulas del arca de Noé

Los chicos fotografían a los animales, reproducciones realistas y leen los carteles. Según el museo, al principio de los tiempos, en la tierra no había muerte ni enfermedad; todos los seres eran vegetarianos y los grandes animales no atacaban a los pequeños. Con el pecado de Adán, llegaron las enfermedades y la muerte. Tiempo después, Dios mandó el diluvio como castigo a los pecados de los hombres y confió a Noé que preservara las especies creadas. "Todos los hombres son descendientes de los tres hijos de Noé", afirma una lámina del museo.

Noé y el arca es uno de los espacios principales del museo. Diversas figuras y animaciones enseñan un barco, parejas de animales, dinosaurios incluidos, trepando por él y hasta jaulas como las que debían encontrarse en el arca. De nuevo, una película refuerza el mensaje.

Al avanzar por el museo, en contraposición con el paraíso, un callejón oscuro y sucio conduce a una nueva sala. El visitante se convierte en mirón y, a través de unas ventanas, asiste a supuestas situaciones cotidianas de adolescentes.

Una chica habla por teléfono para informarse del aborto, dos chicos se intercambian pastillas, otro ve pornografía en el ordenador. Igual que los demás videos, las imágenes son profesionales y directas.

Un empleado del museo abre las puertas de una sala en la que se ofrece una proyección bíblica. Como todos los trabajadores del centro, ha debido firmar un documento en el que declara que cree en las ideas que se difunden en el museo. Sonríe y dice que no está sorprendido del éxito del lugar. "La semana en la que abrimos, tuvimos visitantes de todos los estados. Y todos los días hablo con personas que vienen de un país distinto. En todas partes quieren conocer la verdad".

La fecha del diluvio

Según la corriente creacionista de la Tierra Joven, el universo tiene 6.000 años de antigüedad. Sus seguidores mantienen que los fósiles se produjeron en un periodo breve de tiempo, antes del diluvio, datado hace 4500 años, y que la riada los repartió por la tierra. El creacionismo no es una religión pero sus doctrinas son defendidas por diversos grupos cristianos protestantes, como los evangélicos.

Los creacionistas mantienen una lucha para que en las escuelas se enseñe la historia bíblica de la creación junto a la teoría de la evolución. Consideran que ésta es una simple teoría y que, al contrario, la Biblia es un libro científicamente válido.

El 'Creation Museum' abrió sus puertas en 2007, tras una inversión superior a los 25 millones de dólares (20 millones de euros) y millonarias donaciones particulares.

Su promotor fue Ken Ham, un australiano afincado en Estados Unidos, conferenciante y fundador de la asociación Answers in Genesis (Respuestas en el Génesis) y autor de diversos libros de divulgación, cuestionados por la comunidad científica. Numerosos profesores e investigadores se han proclamaron contrarios a las doctrinas creacionistas y aseguraron que el museo atentaba contra la educación y la ciencia.

Aunque no existen estadísticas precisas, según los diversos estudios, entre un 47 y un 60% de los estadounidenses creen que Dios creó todas las formas tal y como son en la actualidad.



Fuente: ElMundo.es
Autor: Suso Mourelo | Petersburg (Kentucky)

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jueves, 20 de mayo de 2010

Científicos crean "célula artificial"

Científicos en Estados Unidos crearon lo que dicen es la primera célula controlada por un genoma sintético.



Según los investigadores, éste es el primer paso hacia la creación de vida artificial y algún día se podrían crear bacterias para, por ejemplo, producir combustibles o ayudar a absorber gases contaminantes y resolver otros problemas ambientales.

Los científicos del Instituto J. Craig Venter, que ya habían creado el genoma sintético de una bacteria, ahora lograron trasplantarlo a otra y producir lo que dicen es una célula artificial.

Esta célula "programada" por su cromosoma sintético comenzó a replicarse y a producir una nueva serie de proteínas, expresan los investigadores en la revista Science.

"Hito"
Aunque algunos expertos describen el avance como un "hito en la historia de la biología y biotecnología", todavía, dicen, no se puede hablar de una forma de vida "verdaderamente artificial" porque el genoma sintético fue colocado en una célula natural.

"Ésta es la primera célula sintética que ha sido creada", afirma el profesor Craig Venter, quien dirigió la investigación.

"Y la llamamos sintética porque la célula se deriva totalmente de un cromosoma artificial, creado con cuatro botellas de compuestos químicos, un sintetizador químico y con información inicial de una computadora".

"Esto puede ser una herramienta poderosa para tratar de diseñar lo que queremos en biología. Tenemos una amplia variedad de aplicaciones en mente" señala el científico.

Hace más de una década el profesor Venter y su equipo comenzaron su proyecto para la creación de vida en el laboratorio determinando cuál era la información mínima necesaria para que un microbio pudiera existir.

La teoría era que a esa información se le podrían agregar genes capaces de convertir a ese microbio en una "fábrica" productora de compuestos útiles, como combustibles, fármacos y otras sustancias.

En 2007 los científicos informaron que habían logrado transferir el genoma natural de una bacteria, Mycoplasma mycoides, a otra bacteria, Mycoplasma capricolum, tomando el control de su funcionamiento celular.

Un año después, el equipo informó que había logrado crear un cromosoma sintético de la Mycoplasma mycoides utilizando bloques de material genético.

Ahora, los científicos combinaron ambos avances tomando el genoma sintético de la M. mycoides añadiéndole secuencias de ADN que sirvieran como "marcas" para distinguirlo del genoma natural.

Compuestos útiles

Los científicos insertaron secuencias cortas de ADN en levadura para modificar el genoma de la bacteria, posteriormente transfirieron cadenas medianas de ADN a una bacteria E. coli que nuevamente fueron insertadas en la levadura.

Eventualmente lograron producir un genoma con más de un millón de pares de bases de ADN.

El paso siguiente de los investigadores fue trasplantar el genoma sintético de la M. mycoides a la M. capricolum.

El nuevo genoma, dicen los científicos, "puso en marcha" a las células recipientes. Y aunque 14 genes fueron eliminados o interrumpidos en la M. mycoides, ésta siguió siendo una bacteria normal y produciendo solo proteínas de M. mycoides.

En el laboratorio los científicos pudieron comprobarlo cuando apareció una colonia azul de bacterias que comenzó a reproducirse en la placa (foto).

Cuando secuenciaron el ADN de la colonia confirmaron que la bacteria tenía el genoma sintético y que estaba produciendo proteínas de la M. mycoides y no de la M. capricolum.

"Fue claro que habíamos logrado transformar una célula en otra" expresa el profesor Venter.

"Pensamos que es un paso importante, tanto científica como filosóficamente. Ciertamente ha cambiado mi visión de la definición de lo que es vida y de cómo funciona la vida", agrega.

Otros expertos afirman sin embargo que aunque el avance es muy importante todavía es muy pronto para hablar de "vida artificial".

"Es un logro ciertamente asombroso" dice el doctor Anthony Forster, biólogo molecular de la Universidad de Vanderbilt, en Tennessee, Estados Unidos.

Pero subraya que "esta investigación ciertamente no creó una forma de vida verdaderamente sintética, porque el genoma sintético fue colocado en una célula que ya existía".

De cualquier forma, Craig Venter está ahora un poco más cerca de su objetivo final: la creación de microorganismos diseñados específicamente para producir compuestos útiles para la humanidad, como combustibles limpios como hidrógeno, sustancias absorbentes de gases de efecto invernadero, compuestos para purificar el agua y hasta limpiar derrames de petróleo.


Lea también en BBC mundo:
- Expertos en bioética opinan
- ¿Qué supondrá la vida artificial?
- Craig Venter, el hombre del proyecto de vida artificial



Fuente; BBC mundo
Autor: BBC Ciencia
Fotografía: Colonies of the transformed Mycoplasma mycoides bacterium. / J. Craig Venter Institute.

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viernes, 30 de abril de 2010

Exploradores dicen hallar el Arca de Noé

Un grupo de investigadores evangelistas aseguró haber hallado la bíblica Arca de Noé a 4.000 metros de altitud al este de Turquía, según informó la prensa local.El grupo de expertos, de nacionalidad china y turca, localizó bajo la nieve una estructura de madera antigua en el monte Ararat que, afirman, fue construida 2.800 años antes de Cristo, la época en que se presume que el arca habría navegado.

"No es cien por cien seguro que sea el Arca, pero sí pensamos que lo es al 99,9%", explicó uno de los miembros del grupo, Yang Ving Cing, a la agencia turca Anadolu.

"La estructura del barco tiene muchos compartimentos y eso señala que pueden ser los espacios en los que se ubicaron los animales", agregó.

Dios habría desatado el diluvio universal, según la Biblia, para limpiar la tierra de su corrupción y le pidió a Noé que construyera un arca en la que viajaría una pareja de cada una de las especies vivas.

El Viejo Testamento narra que cuando las aguas de la inundación provocada por el diluvio se retiraron, el arca se posó sobre lo alto de una montaña que los investigadores creen que fue el monte Ararat.


Ni madera, ni humanos

El equipo pertenece a una organización internacional de carácter religioso dedicada a la búsqueda de la mítica embarcación y se hace llamar Ministerios Internacionales del Arca de Noé (Noah’s Ark Ministries International).

Ving informó que ha contactado ya al gobierno turco para pedirle que proteja la zona para poder iniciar las excavaciones y añadió que se solicitará a la Unesco que incluya esta región en su listado de patrimonios de la humanidad.

El grupo argumenta que el descubrimiento de madera en el Ararat apoya su teoría de que se trata del Arca porque los árboles no crecen a esa altura de la montaña y porque nunca se han encontrado restos de presencia humana en esa región a más de 3.500 metros de altura.

Los exploradores han buscado los restos del Arca en el monte Ararat desde hace casi 200 años. El primero que intentó hallar los restos fue el naturista alemán Friedrich Parrot en 1829. Sin embargo, no es la primera vez que grupos de buscadores del Arca aseguran haber localizado la embarcación.

Por ejemplo en Hong Kong se exhibe un pedazo de madera petrificada obtenida durante una expedición hongkonesa al Monte Ararat.*


Científicos cuestionan hallazgo del Arca de Noe
La comunidad científica dentro y fuera de Turquía recibió con dudas, críticas y escepticismo la noticia

Desde hace siglos, investigadores en todo el mundo han buscado las pistas del Arca de Noé, pero los indicios sobre su existencia histórica no han sido consistentes, pues en la mítica embarcación no sólo no habrían cabido todas las especies referidas en el relato bíblico, tampoco muchas interrogantes científicas.

Prueba de ello es el reciente hallazgo en Turquía de restos de madera que supuestamente formaron parte del objeto diluviano. Eso afirman exploradores chinos y turcos, quienes dijeron haber encontrado en el Monte Ararat (Este de Turquía), a 4 mil metros de altitud, la prueba de lo anterior: una estructura de madera que, según sus cálculos, tiene 4 mil 800 años de antigüedad.

Uno de los exploradores (que pertenecen al Noah’s Ark Ministries, los Ministerios del Arca de Noé, grupo autodenominado de “científicos evangélicos” que rastrea dicha zona desde hace años) es el documentalista chino Yang Ving Cing, quien declaró tener la certeza a “99.9%” de que se trata de la venerada embarcación. “La estructura del barco tiene muchos compartimentos y eso indica que pueden ser los espacios en los que se ubicaron los animales”, argumentó.

Sin embargo, la comunidad científica dentro y fuera de Turquía recibió con dudas, críticas y escepticismo la noticia sobre el hallazgo, que hasta donde se supo no fue publicado en una revista especializada debidamente arbitrada. “Nunca ha habido un tiempo en que el mundo haya estado cubierto de agua hasta una altitud de 4 mil metros”, cuestionó el profesor de arqueología Orhan Bingol.

Los argumentos

Evidencia científica indica que hace ocho mil años colapsó la capa de hielo en Norteamérica y aumentó el nivel de los océanos a 1.4 metros e inundó el Mar Negro y eso, se cree, es lo que describen mitos que luego integraron el relato bíblico.

Otro profesor turco, Necmi Karul, de la Universidad de Estambul, fue más allá al considerar que “la historia del Arca de Noé sólo se apoya en intereses turísticos”. Él dudó que los restos de madera pudieran conservarse tanto tiempo, lo cual podría ocurrir sólo si éstos no hubieran estado expuestos al oxígeno.

“La idea coloquial del Arca de Noé es muy interesante, pero se requerirían al menos cuatro o cinco más para contener toda la biodiversidad de cada continente, la flora y fauna de Australia (el canguro por ejemplo) es totalmente diferente de la asiática”, opina el científico mexicano Luis Espinosa, del Instituto de Geología de la UNAM.

“Lo que se debe demostrar, además de la coincidencia en el lugar del hallazgo, es la coincidencia con el tiempo que corresponde al relato bíblico”, dice.**



* Fuente: BBC mundo
**Fuente: ElUniversal.com.mx
Fotografía principal: Estante de madera adosado a una pared también de madera / original
Fotografía secundaria: Octubre 2009, Lee Panda señala una estructura de madera a una altura de más de 4.000 m en el monte Ararat / original

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domingo, 18 de abril de 2010

¿Dónde están las formas intermedias de la evolución? Por Antonio Cruz Suárez

Desde los días de Darwin una gran laguna venía anegando su teoría de la evolución de las especies. Si los seres vivos procedían unos de otros mediante transformaciones graduales, ¿dónde estaban las formas intermedias?

¿En qué lugar permanecían enterrados sus esqueletos fosilizados?

Esos miles de eslabones perdidos que debían ser mitad pez y mitad salamandra, los reptiles con plumas o los verdaderos hombres-mono, se mostraban tímidos después de tanta expedición paleontológica.

Si la evolución se ha producido, ¿cómo es posible que los animales y plantas del presente puedan ser clasificados en grupos bien definidos y la naturaleza no sea un caos de formas en confusión?

Darwin achacó este problema a la imperfección del registro fósil, sin embargo sus sucesores cien años después reconocieron que la inmensa mayoría de las especies fósiles aparecen en los estratos rocosos completamente formados, estables y no como eslabones intermedios.

Ante la realidad de estos hechos, a principios de los setenta se hizo pública otra idea que pretendía dar una explicación satisfactoria. Se trataba de la teoría del equilibrio puntuado de Niles Eldredge y Stephen Jay Gould.

Estos autores evolucionistas reconocían que las especies eran por lo general estables, excepto en determinados momentos puntuales en los que podían experimentar grandes cambios. La evolución se comparaba con la vida de un soldado, largos períodos de aburrimiento interrumpidos por breves instantes de terror. Los cambios habrían sido bruscos y breves disminuyendo así las posibilidades de fosilización. De manera que los fósiles intermedios existieron realmente pero no tuvieron suficiente tiempo para fosilizar y por eso no aparecen en el registro fósil. Las nuevas especies no surgieron por transformación lenta y gradual de una especie en otra distinta, como decía el darwinismo, sino por especiación rápida (alopátrica) a partir de poblaciones pequeñas que pudieron quedar aisladas del resto.

Al principio, la teoría del equilibrio puntuado aceptaba la acción de la selección natural que proponía el darwinismo, aunque actuando más rápidamente en esos períodos críticos. Sin embargo, poco a poco Gould fue cambiando de idea hasta descartar la selección natural y llegar a la conclusión de que se necesitaba otro mecanismo mucho más rápido que pudiera explicar la especiación. Lo que se requería era un cambio tan brusco que fuera capaz de convertir una especie en otra completamente distinta. Y se le ocurrió lo siguiente: una pequeña mutación genética en el embrión podría afectar por completo al adulto. Dicho en otras palabras, un día cierta hembra de lagarto debió poner un huevo y cuando éste eclosionó apareció un ratón. Esto actualizaba la antigua teoría genética del monstruo viable propuesta por el denostado genetista alemán, Richard Goldschmidt.

Ni que decir tiene que nadie ha demostrado jamás un solo caso de aparición de una nueva especie ocurrido de esta manera (o de ninguna otra).

El origen de las especies continúa siendo un misterio para el evolucionismo ya que no existen ejemplos concretos de especiación.

La teoría del equilibrio puntuado choca con los mismos inconvenientes que la simbiosis de Margulis.

Lo que ambas proponen son acontecimientos circunstanciales absolutamente imposibles de verificar. En realidad, se trata de intentos naturalistas que pretenden fundamentar la creencia en el “hecho” universal de la evolución.

Pero la misma crítica que tradicionalmente se hace a los partidarios de la creación especial, se puede aplicar también a los evolucionistas. Los acontecimientos únicos e irrepetibles no pueden ser analizados por la ciencia.

Por tanto la cuestión sigue abierta. Aunque, en realidad, los últimos descubrimientos de las distintas disciplinas de las ciencias naturales apuntan no precisamente al azar inicial y la evolución ciega, como hasta ahora se pensaba, sino al orden inteligente, al diseño y la creación.




Fuente: Creacionismo.net
Autor: Antonio Cruz Suárez. (España, 1952-) científico y teólogo protestante. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Barcelona el 17 de Marzo de 1979 y Doctor en Biología por la misma Universidad de Barcelona el 10 de julio de 1990. Ha sido Catedrático de Biología y Jefe del Seminario de Ciencias Experimentales del Instituto Investigador «Blanxart» en Barcelona; Biólogo investigador del «Centro de Recursos de Biodiversidad Animal» del Departamento de Biología Animal de la «Universidad de Barcelona.»; Miembro del Tribunal de Oposiciones al Cuerpo de Profesores y miembro distinguido de la «Asociación Española de Entomología», de la «Institució Catalana d´Història Natural» y de la «Société Française d’Historia Naturelle». Ha trabajado en diversas investigaciones zoológicas y descubierto numerosas especies de crustáceos isópodos. Sus principales obras: La ciencia, ¿encuentra a Dios?; Una desmitificación de la Sociología; Una propuesta para el tercer milenio; Parábolas de Jesús en el mundo postmoderno; La ciencia: ¿encuentra a Dios?; El cristiano en la aldea global; Bioética cristiana, Darwin no mató a Dios, y Postmodernidad.

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martes, 16 de marzo de 2010

La Biblia, la ciencia y la televisión. Por Raúl Esperante-Caamaño

La Biblia y las creencias bíblicas tradicionales son presentadas frecuentemente en programas científicos y documentales, en la televisión o en DVD. Muchos creyentes, incluyendo padres, profesores y estudiantes, se ven confundidos por las presentaciones de importantes científicos, arqueólogos e historiadores que cuestionan las explicaciones tradicionales o la validez de ciertas afirmaciones de las Sagradas Escrituras.

Según estos expertos, no existe ningún indicio histórico o arqueológico para Moisés, el éxodo o el cruce del mar Rojo, los israelitas nunca fueron un pueblo esclavo en la tierra de Egipto, y mucho menos conquistaron Canaán. Rechazan a David y Salomón como figuras históricas, y consideran que gran parte del relato bíblico concerniente al tiempo de los jueces y los profetas es solo un elaborado compendio de historias, preparadas por escribas hebreos para establecer el espíritu de la nación judía.

Los nuevos documentales y programas televisivos sobre la Biblia y la historia antigua son presentados en forma vívida, con entrevistas y acción directa que recrean la vida del pasado, proporcionando de esta manera una escena más verosímil que la del relato bíblico. Frecuentemente estas recreaciones desafían la interpretación tradicional de la historia bíblica con nuevas respuestas provocativas, las cuales van dirigidas a sacudir el fundamento de nuestra fe en la fiabilidad del Antiguo Testamento.

Una mirada detallada a estos documentales y programas permite ver que la información que presentan está llena de problemas y fallos. Los padres, profesores y estudiantes deberían observar estos programas con una mente crítica y evaluadora, que considere la ciencia y la Biblia como dos importantes fuentes de información histórica y, al mismo tiempo, reconozca las limitaciones de nuestra capacidad de interpretación.

Debido a la naturaleza de mi trabajo científico, tengo la oportunidad de estudiar el mismo material y observar los mismos o similares descubrimientos que se presentan en la televisión en elaborados documentales. En general compruebo que muchas de las afirmaciones que se hacen delante de la cámara son cuestionables por su parcialidad, la falta de suficientes pruebas o la excesiva influencia de Hollywood en la presentación y el énfasis. Una demostración de estos puntos requeriría la presentación de varios ejemplos de documentales y su evaluación detallada, lo cual está fuera del alcance de esta revista. Sin embargo, me gustaría sugerir a aquellos lectores que creen que su fe en la Biblia se ve amenazada por la información presentada en los medios de comunicación, que presten atención a algunos aspectos significativos de estos documentales.

La ciencia como un dios

La forma en que se presentan los descubrimientos y las interpretaciones científicas sugiere que éstas están muy por encima y son más precisas que las viejas historias de la Biblia. Al mostrar la sofisticada tecnología y metodología utilizadas en estas investigaciones, el espectador tiene la impresión de que los científicos están “excavando” la verdad, convirtiendo así la ciencia en infalible. El espectador debe recordar que la misma tecnología es usada por científicos y arqueólogos con postulados completamente opuestos, y que su utilización no convierte una idea o interpretación en más válida que otra.

Selección de las pruebas

Éste es un sesgo muy frecuente en las presentaciones científicas, especialmente en aquéllas que tocan aspectos relacionados con la historia bíblica. El famoso libro El código Da Vinci es un ejemplo de uso parcial, equivocado y selectivo de indicios históricos y bíblicos, generalmente entremezclados con un énfasis en el descrédito de la Escritura. En los programas televisivos, las pruebas contradictorias con las ideas de los investigadores representados son descartadas o simplemente ignoradas. Este prejuicio no solo se da en referencia a ideas bíblicas, sino también en lo tocante a ideas científicas que no son “populares”. Como ejemplo, mencionaré la predominancia de la idea de la extinción de los dinosaurios por un impacto meteórico, lo cual se presenta no solo como la única idea aceptada por los científicos, sino además como confirmada. Esto está lejos de la realidad, pues no solo hay desacuerdos entre los científicos, sino que además hay muchos detalles que no encajan en el modelo. Pero esos desacuerdos y contradicciones no se presentan en los documentales, los cuales son editados con una selección minuciosa de pruebas.

Selección de las palabras

En los documentales de la televisión se oyen las palabras “hechos”, “pruebas”, “demostrado”, “comprobado”, “científico”, “real”, “realidad”… en las declaraciones de los seleccionados científicos que intervienen. El uso selectivo de un lenguaje de completa afirmación o totalidad confiere un aura de seguridad y veracidad al oyente, que tiende a creer que las ideas asociadas a dicho lenguaje son más verosímiles. Esos mismos científicos suelen menospreciar las ideas alternativas (creacionistas, religiosas, tradicionales o de cualquier tipo que no sea la naturalista) con palabras como “ideas primitivas”, “leyendas”, “mitos”, “pseudocientíficas”, etcétera. Sin embargo, la categorización de las ideas no las convierte en más o menos verosímiles, y el lector de la Escritura debe tener cuidado para no dejarse llevar por quienes le quieren engañar con teorías y argumentos falsos, pues ellos no se apoyan en Cristo, sino en las tradiciones de los hombres y en los poderes que domina este mundo. Es cierto que el mundo académico actual esta dominado por aquellos que cuestionan la veracidad de la Biblia, pero todavía quedan muchos en esos círculos que afirman enfáticamente su fe en la Escritura y que la sostienen con poderosos argumentos.

Predominio del naturalismo

El avance de la ciencia en las últimas décadas ha llevado a muchos eruditos e investigadores a creer que cualquier evento bíblico o hallazgo relacionado con la Escritura ha de ser interpretado dentro de un marco exclusivamente naturalista. Se descarta lo sobrenatural como imposible o innecesario, puesto que hay (o se cree que hay) una “mejor” explicación materialista. Al mismo tiempo, se supone y se deja implícito que las personas educadas o inteligentes no han de creer en lo sobrenatural. Los documentales televisivos y los artículos de las revistas se centran en lo material, natural y potencialmente comprobable por medio de la observación o la experimentación. La acción sobrenatural no se contempla, excepto para asociarla con el oscurantismo de la Edad Media en Europa.

Interpretaciones extrañas de la Biblia

La Biblia no es un libro de texto, ni un compendio de historia, ni un libro con exhaustivas y detalladas explicaciones científicas. Los eventos que se presentan allí no son generalmente explicados en un marco de causa-efecto, al que estamos acostumbrados en la vida diaria o en el trabajo científico. El escritor bíblico asume que Dios está en control y conoce las causas.

Un ejemplo bien conocido es el de las plagas en Egipto, las cuales son producidas milagrosamente por Dios, pero que se basan en agentes y procesos naturales. El creyente bíblico señala que Dios produjo los milagros (plagas) utilizando los “materiales” naturales y las leyes de la física y la química, de una manera que nosotros los humanos no podemos. Los documentales televisivos generalmente presentan estas plagas como el simple resultado de los agentes de la naturaleza y de la exageración del escritor. Con frecuencia se entrevista a ciertos investigadores que presentan las “avanzadas” ideas con frases como “tradicionalmente los investigadores creían que… pero ahora los eruditos están seguros de…”, y esto sin haber presentado la idea tradicional de una forma equilibrada y clara. De nuevo el lector cristiano debe ejercer su espíritu crítico y separar la paja del grano.

Los creyentes no deben sentir que su fe se ve amenazada por las presentaciones, programas o documentales científicos en los medios de comunicación. Hay abundante evidencia y pruebas que testifican de la validez de la historia bíblica, pero esto no se muestra en la pantalla ni en la prensa. Sin embargo, un ojo crítico y una mente entrenada en la Biblia es capaz, muchas veces, de distinguir entre la verdad y el error.



Fuente: ElCentinela.com
Autor: Raúl Esperante Caamaño, recibió su doctorado (PhD) en la paleontología de vertebrados de la Universidad de Loma Linda, California. En la actualidad trabaja en el Instituto de Investigaciones en Geociencias. Sus intereses de investigación incluyen la tafonomía de fósiles de mamíferos marinos (ver la formación de Pisco), las tasas de deposición de diatomeas, y de la interpretación catastrófica de los sitios de fósiles. Ha publicado en muchas revistas, incluyendo la geología y ha presentado información a la Sociedad Geológica de América.

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domingo, 7 de marzo de 2010

Honrar a Dios el Creador. Por Angel Manuel Rodríguez

¿Es verdad que algunos 
científicos y teólogos adventistas ya no creen que Dios creó el mundo en seis días literales?

La respuesta simple es: “Sí, es verdad”. En su carta usted también me pregunta a qué se debe esto. No puedo 
 entrar en todos los detalles, pero le daré algunas de las principales razones de semejante postura. Permítame aclarar que el número de teólogos adventistas que adoptaron algún tipo de modelo evolucionista es muy reducido. Sospecho que lo mismo se aplica a los científicos. Entre los teólogos el tema fundamental se relaciona con la metodología apropiada para interpretar la Biblia. Su lectura de Génesis 1-11 se basa en una comprensión particular de la revelación e inspiración.

1. Revelación e inspiración: Los adventistas creemos que la Biblia es su propio intérprete. Esto se basa en la convicción de que en último término su autor es Dios; que como hay un Autor, el mensaje de la Biblia posee una unidad fundamental; y que un pasaje tiene que ser interpretado en su sentido literal a menos que el contexto señale lo contrario. Los que promueven alguna forma de evolucionismo dentro de la iglesia han rechazado o cuestionado la mayoría de estos principios. En lo que respecta a la revelación e inspiración enfatizan la inspiración del pensamiento (que Dios solo revela pensamientos e ideas a los profetas). Esta postura llevada al extremo, limita la autoridad de la Biblia. En relación con Génesis 1 y 2, para ellos esto significa que Dios no reveló al escritor bíblico cómo creó. Para ellos la pregunta es: ¿Qué idea o pensamiento reveló Dios al profeta? La respuesta que dan: Dios les reveló que él era el Creador. Como el texto, dicen, no define cómo creó, la respuesta a esta pregunta podría ser la evolución. En lugar de permitir que la Biblia se interprete a sí misma (que en este caso significa que Dios es el Creador porque creó todo en seis días), concluyen arbitrariamente que no se responde al cómo. Uno podría sugerir inclusive que en primer término aceptan la evolución y luego reinterpretan el texto para que coincida con sus conclusiones previas.

2. Presuposiciones adicionadas al texto: Esos teólogos hacen uso de materiales no bíblicos para determinar el 
significado del texto bíblico. Sostienen que la narrativa 
de la creación bíblica no debería ser interpretada de manera literal porque este tipo de literatura era común en el 
Antiguo Cercano Oriente, donde se la utilizaba para transmitir la idea de que un Dios particular era el creador supremo. Se aplica entonces ese argumento a Génesis 1 y 2. Pero las narrativas de la creación del Antiguo Cercano Oriente no describen a un dios particular que crea todas las cosas. En efecto, los estudiosos consideran que una de las más largas de esas narrativas es un relato de propaganda que buscaba justificar el papel supremo de un dios sobre los otros, y no una narrativa de la creación.

Asimismo, Génesis 1 y 2 es único en su género. Ninguno de los textos de la antigüedad se le aproxima en términos de estilo, organización y profundidad teológica. En Génesis parece haber un testigo que describe lo que vio. Esta singularidad lo coloca en una categoría diferente, la categoría de la revelación bíblica. Algunos de estos investigadores han llegado a la conclusión de que la fuerza explicativa de la evolución natural es suficiente para establecer su confiabilidad. Se usa entonces a la “ciencia” para definir la teología y la doctrina cristianas.

3. Su preocupación: El espacio no me permite decir más sobre la tragedia de los adventistas evolucionistas. Pero quiero ocuparme de la preocupación que usted expresa respecto de qué hacer como padre adventista ante esta situación. Concuerdo en que es terrible que docentes de nuestros colegios y universidades sostengan y apoyen la idea de que la evolución natural es la mejor alternativa para comprender los orígenes. Estas personas no solo violan el significado del texto bíblico, sino también la confianza que la iglesia colocó en ellos al llamarlos a enseñar a nuestros jóvenes.

La verdad, tiene pocas alternativas. Recuerde, usted está pagando para que sus hijos reciban una educación adventista; y si la institución no la está brindando, tiene que tomar una decisión. Le sugiero que visite nuestras instituciones y hable con los docentes respecto de sus posturas sobre la evolución natural y su interpretación de Génesis 1 y 2. Si no queda tranquilo con las respuestas, disuada a su hijo/a de asistir a esa institución. La mayoría de los docentes de otras instituciones adventistas creen en lo que dice la Biblia. Usted también 
podría informar a la administración de la institución sobre sus hallazgos.



Fuente: Adventit World
Autor: Ángel Manuel Rodríguez. Doctorado en teología (ThD) Andrews University. Desde 1992 comienza a el trabajar para Biblical Research Institute (BRI) General Conference of Seventh-day Adventists y desde el 2002 es el Director. Autor de destacados libros y artículos en la revistas adventistas, destacándose su columna mensual en Adventist World. Fue director del Antillian College y vicepresidente académico del Southwestern Adventist University.
Fotografía: St. John's Bible / Donald Jackson with contributions from Chris Tomlin

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