miércoles, 14 de enero de 2009

Los registros geológicos y el Génesis. Por Leonard Brand

Soy un cristiano creyente en la Biblia e interesado en la geología. Acepto las Escrituras como revelación confiable, inspirada por Dios. Tanto en las estructuras geológicas como en los fósiles hay evidencias impresionantes de procesos catastróficos, consistentes con lo que pienso que podría haber ocurrido en un diluvio global. Sin embargo, encuentro difícil ubicar todo el registro geológico en el estrecho marco de tiempo provisto en la cronología de Génesis 7 y 8. ¿Podría ayudarme?

Mis colegas y yo nos ocupamos de preguntas como éstas en la investigación que hacemos en geología y paleontología. En mi estudio he encontrado un proceso muy útil en la búsqueda de respuestas. Acepto las Escrituras por fe, por la simple razón de que Dios sabe mucho más que nosotros acerca de la geología. Permito que la comprensión de la Biblia me oriente al formular las preguntas que otros generalmente no hacen, que me permita ver datos que otros pueden haber pasado por alto, y me ayude a considerar nuevas interpretaciones que el pensamiento científico convencional probablemente no sugiera. A la vez, es importante actuar dentro de la comunidad científica geológica, trabajar con investigadores no creacionistas, y publicar trabajos en revistas científicas. Este es un importante proceso de control de calidad que nos ayuda a evitar el pensamiento superficial de ambos lados. Mi cosmovisión me induce a observar cosas que los científicos no creacionistas probablemente no vean, y ellos ven cosas que yo podría pasar por alto. Esto me ha llevado a concluir que muchos datos provenientes de las rocas y los fósiles son difíciles de ubicar con cualesquiera de los dos extremos: millones de años por un lado, y un diluvio de un año por el otro.

Pienso que muchos cristianos se basan en una suposición que no está en la Biblia: el supuesto de que no hubo actividad geológica antes del diluvio (y algunos piensan que tampoco la hubo después del diluvio). Pero la Biblia no indica cuánto del registro geológico fue formado durante el diluvio. Génesis revela que el mundo biológico comenzó a cambiar después del pecado (p. ej., espinas y cardos), y tal vez también comenzaron en ese tiempo cambios geológicos. El diluvio fue ciertamente un evento significativo, pero el pretender que sabemos con exactitud lo que sucedió entonces y que todas las rocas fueron formadas durante ese año es una teoría extra bíblica, que podría no ser correcta.

El registro geológico podría haberse formado en un período de varios miles de años, antes, durante y después del diluvio. Creo que esta teoría está más de acuerdo con los datos. Aún hay datos conflictivos que son difíciles para los creyentes en la Biblia, y otros datos que son un problema para los no creyentes. Por ejemplo, no conozco la respuesta para el fechado radiométrico, que es la línea de evidencia más difícil de explicar dentro de una cronología bíblica. Pero una cantidad de datos geológicos también son difíciles de reconciliar con múltiples millones de años. Así que tanto por razones de fe como por razones científicas pronostico que algún día concluiremos que hay alguna falla en la escala de tiempo radiométrico.

La interpretación que sugiero implica que los seres humanos estaban viviendo en la tierra por centenares de años mientras se estaba formando la primera parte del registro fósil. Puede ser difícil de comprender cómo pudo haber sucedido esto. Sin embargo, la primera parte del registro fósil (el Paleozoico) es mayormente marino, formado en el océano. Eso nos dice que los seres humanos estaban viviendo en otra parte en ese tiempo, quizás incluso en continentes que ya no existen más. Por lo general pensamos que nuestra tierra es sólida y estable, pero su estructura ha cambiado completamente desde que los primeros fósiles de animales complejos fueron sepultados, y el fondo de nuestros océanos actuales ni siquiera existía hasta después de que esos depósitos marinos se formaran. Esto me recuerda la descripción de Patriarcas y profetas de Elena White (p. 99) que toda la superficie de la tierra fue cambiada por el diluvio, con la desaparición de antiguas montañas y la formación de nuevas.

Tenemos que estudiar mucho antes de que podamos comprender realmente cómo compaginar toda la evidencia en un cuadro coherente. Pero yo, como científico cristiano, encuentro útil un proceso en tres pasos: confiar en la comunicación de Dios con nosotros a través de la Escritura; estudiar cuidadosamente y tratar de reconocer las ideas humanas que hemos leído incorrectamente entre líneas en la Escritura, y realizar un cuidadoso trabajo de investigación científica. Un proceso tal conduce a prometedores discernimientos y señala el camino a una síntesis realista de la ciencia y la fe. Mientras continuamos este estudio, la cosa más importante para cada uno de nosotros es conocer a Jesús como nuestro Amigo más confiable y nuestro único Salvador. Eso es más importante que tener respuesta, ahora mismo, a todas nuestras preguntas. (Aunque es difícil ser paciente.)

Fuente: Dialogo Universitario

Autor: Leonard Brand (Ph.D., Cornell University) es profesor de biología y paleontología en la Universidad de Loma Linda en Loma Linda, California,

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domingo, 21 de diciembre de 2008

Una breve historia del diseño. Por Russell Grigg

Durante dos milenios, la gente ha argumentado que el diseño en la naturaleza señala a un Diseñador. En 44 a.C., el escritor, orador y estadista romano, Cicerón (106–43 a.C.), usó este concepto en su libro De Natura Deorum (Sobre la Naturaleza de los Dioses) para retar las ideas evolucionistas de los filósofos de sus días.

El evolucionismo griego, los dioses y el temor de la muerte

Las dos principales escuelas de filosofía en aquel entonces eran los epicúreos y los estoicos. Los epicúreos buscaban la felicidad a través de los placeres corporales y la liberación del dolor y de la ansiedad. Las dos causas principales de ansiedad eran el temor de los dioses y el temor de la muerte, por lo tanto Epicúreo buscó anular a ambos enseñando una teoría evolucionista atómica.

Él negó que hubiera propósito alguno en la naturaleza, porque todo estaba compuesto de partículas (atoma: átomos). Decía que éstas, algunas veces espontáneamente ‘se entretejían’ y formaban cuerpos: inertes, vivientes, humanos y divinos. Los dioses estaban hechos de átomos más finos que los humanos. Los dioses no crearon el mundo ni tenían control sobre él, por lo tanto, no les preocupaban los asuntos humanos, y en consecuencia no había necesidad de que el hombre les temiera. Con la muerte, el alma se desintegraba y se hacía inexistente, por lo tanto no había necesidad de temer a la muerte o las perspectivas de juicio después de la muerte.

Cicerón usó el carácter estoico en su libro para refutar estas ideas con argumentos basados en el diseño, con el propósito de mostrar que el universo está gobernado por un diseñador inteligente. Argumentó que se necesitaba un propósito conciso para expresar arte (por ejemplo para hacer una escultura o una pintura) y por lo tanto, dado que la naturaleza era más perfecta que el arte, la naturaleza también mostraba propósito. Él razonó que el movimiento de un barco guiado por una inteligencia hábil, y un reloj de sol o de agua muestran la hora por diseño en lugar de por casualidad. Dijo que incluso los bárbaros de Bretaña o Cintia no dejaban de ver que un modelo que mostraba los movimientos del sol, estrellas y planetas, fuera el producto de una inteligencia consciente.

Cicerón continuó su reto al evolucionismo de Epicúreo sorprendiéndose de que alguien pudiera convencerse a sí mismo de que colisiones aleatorias de partículas pudieran formar algo tan bello como el mundo. Dijo que esto era similar a creer que si las letras del alfabeto fueran lanzadas al suelo suficiente numero de veces llegarían a formar los Anales de Enio.

Y preguntó: si una colisión aleatoria de partículas podría haber creado el mundo, ¿Por qué no puede construir objetos mucho menos difíciles, como una columnata, un templo, una casa o una ciudad?

Usos mas recientes del argumento del diseño

En el siglo XVIII, el defensor más notable del argumento del diseño fue William Paley (1743–1805). En su libro, Natural Theology (Telología Natural), expuso el caso de alguien que encontrara un reloj mientras caminaba en el campo. A partir de las funciones que cumplen las distintas partes (el resorte, las ruedecitas, las agujas), la única conclusión lógica sería que se necesitaría un diseñador que ‘comprendiera su construcción y diseñara su uso’. Paley también señaló las evidencias de diseño en el ojo el cual, como instrumento de visión, mostraba diseño inteligente de la misma forma que los telescopios, microscopios y anteojos lo muestran. Y continuó comentando sobre diseños complejos en muchos otros órganos humanos y animales, todos señalando hacia la conclusión de que la existencia de vida compleja implica un creador inteligente.

El escéptico filósofo escocés del siglo XVIII, David Hume, intentó oponerse al argumento del reloj señalando que los relojes no son cosas vivas que se reproducen. Sin embargo, Paley escribió 30 años después de Hume y los argumentos de Paley son pruebas contra la mayoría de las objeciones de Hume. Por ejemplo, un filósofo moderno ha contraatacado a Hume diciendo: ´El argumento de Paley acerca de los organismos es auto-evidente, independientemente de que los relojes y los organismos puedan asemejarse. El propósito de usar como ejemplo un reloj es ayudar al lector ver que el argumento acerca de los organismos es convincenteª.

Charles Darwin y Paley

Darwin tuvo que leer a Paley durante sus estudios de teología en Cambridge. Más tarde dijo: ‘No creo que haya admirado ningún libro más que "Natural Theology" de Paley, casi podría haberlo repetido de memoria’.

Sin embargo, pasó el resto de su vida desarrollando y promoviendo una teoría para explicar como el ‘diseño’ en la naturaleza puede ocurrir sin Dios. Darwin propuso que cambios útiles pequeños podrían ocurrir al azar, y capacitar a sus poseedores a sobrevivir y transmitir estos cambios (selección natural). La selección natural funcionaría incluso con las mejoras mas pequeñas y, a lo largo de mucho tiempo, supuestamente, acumularía suficientes cambios pequeños como para producir todo el ‘diseño’ que vemos en el mundo vivo.
La ciencia Moderna versus Darwin

Los evolucionistas, incluyendo el estridente ateo profesor de Oxford Richard Dawkins, todavía utilizan la teoría de Darwin para oponerse al argumento del diseño. Pero ahora, ellos creen que la selección natural actúa en los genes copiando errores (mutaciones), algunos de los cuales supuestamente incrementan el contenido de la información genética (véase recuadro inferior). Pero los argumentos de Dawkins han sido criticados severamente con bases científicas.
El neo-Darwinismo de Dawkins tiene varios errores:

La selección natural requiere entidades auto-reproductoras. Producir incluso, el organismo más simple auto-reproductor (véase recuadro inferior) por una combinación aleatoria de materia química es todavía más increíble que producir los Anales de Enio tirando letras al suelo. Los seres vivientes requieren moléculas largas con estructuras precisas hechas de ‘bloques de construcción’ más pequeños. No solamente estos bloques no se combinarían en el orden adecuado, sino que es muy difícil que, por medios naturales, ¡se construyan en moléculas! Por el contrario, las moléculas grandes tienden a descomponerse en otras más pequeñas. De la misma forma estos ‘bloques de construcción’ son inestables

Existe una maquinaria biológica compleja, la cual Darwin simplemente ignoraba. El bioquímico Dr. Michael Behe menciona una serie de ejemplos: motores reales, sistemas de transporte, la cascada de coagulación de la sangre, la maquinaria visual compleja. Él afirma que se requieren muchas partes o si no, no funcionarían en absoluto, y por lo tanto no pueden haber sido construidos en pequeños pasos por medio de la selección natural.

El biofísico y teórico de la información Dr. Lee Spetner señala que las mutaciones nunca añaden información, tan solo la reducen : esto incluye hasta las raras mutaciones benéficas. Y señala que la selección natural es insuficiente para acumular pequeñas ventajas, puesto que serían muy débiles para vencer los efectos del azar, el cual tendería a eliminar estas mutaciones.

¡El diseño no es suficiente!

El Apóstol Pablo usó el argumento del diseño en Romanos 1:20, donde declara que el poder eterno de Dios y su naturaleza divina pueden ser entendidos a partir de las cosas que Él ha hecho (es decir, de las evidencias de diseño en la naturaleza). Y dice que por esta causa, los no creyentes están sin excusa. Y añade Pablo que la gente rechaza voluntariamente esta evidencia clara.

Esta evidencia es suficiente para condenar al los hombres, pero no es suficiente para salvarles. La Biblia deja claro que la predicación del Evangelio es también necesaria para mostrar como podemos llegar a una relación correcta con el creador (véase sección siguiente)

Cicerón vivió en el siglo precedente a Cristo y probablemente jamas oyó hablar del Dios del Génesis, Cicerón usó el diseño para defender al panteón griego de dioses y diosas de los estoicos. Hoy, la ‘Nueva Era’ puede atribuir el diseño a la Madre Naturaleza o a Gaia (diosa griega de la tierra)

Evangelismo-Creación

Cuando los Cristianos usan el diseño y otros argumentos de la ciencia, están haciendo pre-evangelismo, es decir, están buscando exponer la falacia de las presuposiciones evolucionistas que ciegan los ojos de la gente hoy a la verdad de la Palabra de Dios. Esto se muestra en la experiencia del Apóstol Pablo en Atenas. Pablo ‘predicó a Jesús y la resurrección’ (Hechos 17:18), lo cual desafiaba a ambos filósofos de sus días epicúreos y estoicos : es decir a los oponentes a Cicerón y a sus compañeros creyentes. Pablo retó sus falsas ideas señalando al verdadero Dios que había creado todo. Pero Pablo no se detuvo con la creación.

Les exhortó al arrepentimiento, y les dijo que podían estar seguros que habría un Día de Juicio porque Dios ha señalado a un Juez, y ha certificado esto por medio de Su resurrección de entre los muertos (Hechos 17:18,31)

El único camino de salvación es la fe en el Evangelio del Señor Jesucristo (Hechos 4:12), el Creador/Redentor, el cual murió y se levantó nuevamente para pagar el precio por el pecado de la humanidad. Deberíamos imitar la forma como Pablo presentó el Evangelio en 1 Cor. 15 — N.B. versículos 1–4, 21–22,26,45, la cual tiene sentido solamente con un Génesis literal : una Creación, Caída, pena de muerte por el pecado, etc... literales.

Juan el Evangelista escribió su Evangelio ‘para que creais que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengais vida en Su nombre ’ (Juan 20:31). Pero inició su Evangelio declarando que Jesús es el Creador (Juan 1:1–3), la Segunda Persona de la Trinidad, quien tomó naturaleza humana ((Juan 1:14). Por lo tanto el evangelismo debe presentar a Cristo como Creador o si no es deficiente: si Cristo no es Dios, entonces Él no puede ser nuestro Salvador (Isaías 43:11)
Conclusión

Sin el mensaje de diseño del Creador, la ‘predicación del evangelio’ no tiene fundamentos. Sin Cristo, el argumento de diseño no puede salvar. Debemos presentar un Evangelio completo, empezando por la creación por un Dios Trino, y combinarlo con el mensaje de la muerte de Cristo por el pecado y Su Resurrección.

Fuente: Creation Ministries International-CMI
Autor: Russell M. Grigg M.Sc. Quimico, creacionista y misionero. Integrante de CMI de Australia.

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jueves, 4 de diciembre de 2008

¿Habrá aprendido a hablar un simio? por el Dr. Carl Wieland

Las afirmaciones están circulando ampliamente de que Kanzi, un bonobo o chimpancé pigmeo, ha hecho exactamente esto. De hecho, la realidad es mucho más mundana de lo que toda la emoción evolucionista sugeriría.

Se ha sabido por algunos años que Kanzi y otros habían sido entrenados para usar símbolos simples para representar conceptos como “plátanos”, “uvas”, “jugo” o “si”. Y ahora se ha mostrado, aparentemente de cintas analizadas, que este simio ha usado cuatro sonidos distintos para representar aquellos cuatro conceptos particulares. Si algún otro simio o humano nació para “entenderlos”, no esta claro actualmente.

Debería observarse que los sonidos no son en nada como el lenguaje humano, ni siquiera una imitación de el. La laringe de un simio, simplemente no tiene esa capacidad. Por ejemplo, no puede hacer las principales vocales (a, o, i, etc.) del lenguaje humano. Los Loros Grises Africanos, sin pensar en estar estrechamente relacionados con los humanos en absoluto, hacen un trabajo mucho mejor usando la vocalización para comunicar conceptos simbólicos. Uno de ellos, por lo menos, así como hemos informado en la revista Creation hace un tiempo atrás,1 ha sido capaz de articular verdaderas palabras en inglés y vincularlas con conceptos significativos. Pero, debido a que causa problema con el concepto evolucionista, es obvio que la mayoría de la gente raramente escucha algo de esto.

Mas significativamente, ni el loro, ni Kanzi, ni ningún otro animal, ha usado en realidad un verdadero lenguaje. El lenguaje no necesariamente tiene que involucrar palabras habladas, o algunos sonidos en absoluto—pensemos en lenguaje de señas, el cual es un verdadero lenguaje. Pero el lenguaje, sea vocalizado o no, es definido por los lingüistas como más que simplemente el uso de símbolos. Este involucra cosas como la sintaxis y la gramática. Por eso, aunque los simios pueden hacer señales de algunas cosas, esto nunca debería confundirse con el verdadero lenguaje de señas.

Cuando muchos niños sordos en Nicaragua fueron criados juntos en un ambiente sin ninguna información de lenguaje hablado, ellos desarrollaron espontáneamente su propio lenguaje de señas altamente complejo, completo con reglas de gramática y sintaxis. Los cerebros humanos llevan esa complicada programación que hace eso posible, incluso inevitable. Las personas sordas procesan el lenguaje de señas en las mismas áreas del cerebro en las que las personas oyentes procesan el lenguaje hablado. Pero, estas áreas del lenguaje son únicas en los humanos, e inexistentes en las criaturas no humanas.

En pocas palabras, simios que hablan, no existen.


Fuente: Creation Ministries International-CMI
Autor: Dr. Carl Wieland, el Director Gerente de CMI, cargo que ha ocupado desde 1987, cuando se llamaba Creación Science Foundation y anteriormente 'Answers in Genesis''CREATIONS' (en 1978) que ahora cuenta con abonados en más de 140 países.
Carl posee títulos en medicina y cirugía, y fue presidente de la Christian Medical Fellowship of South Australia. Él ya no practica la medicina, dedicandose a tiempo completo al ministerio desde 1987, ante la gran demanda de sus disertaciones en todo el mundo. Dedicandose a presentar en especial evidencias científicas de la Creación y el Diluvio y su importancia para el cristianismo. Reconocido por su participacion en una serie de debates públicos ante destacados evolucionistas.
Autor del libro "Dragons of the Deep: Ocean Monsters. Past and Present" (Dragones de la profundidad: Monstruos del Océano. Pasado y Presente.). Y co-autor de los libros "The Answers Book" (El Libro de Respuestas), "One Blood: the Biblical Answer to Racism""Walking Through Shadows" (Caminando a traves de las sombras) y "Answers to the 4 Big Questions" (Respuestas a las 4 grandes preguntas).
(Respuestas en Génesis). Fue el editor fundador de la revista (Una Sangre: la respuesta Biblica al racismo),
Traducción: Julio Nicanor Herrera Díaz
Referencia: 1. El cerebro de las aves encajan con el de los chimpancés (y ninguno de los dos llegan a ir a la escuela primaria), Creation 19(1):47, 1996.

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domingo, 23 de noviembre de 2008

El diluvio: ¿Una catástrofe solamente local? Por William H. Shea

Un examen de las evidencias arqueológicas, lingüísticas y de las tradiciones literarias demuestra que una inundación local fluvial de la Mesopotamia no puede ser una explicación adecuada del diluvio bíblico.
Los creacionistas y los evolucionistas están en desacuerdo con respecto al diluvio. Los creacionistas argumentan que la Biblia es un documento de inspiración divina y que el relato del diluvio es un evento histórico real, de naturaleza universal. Por otro lado, los evolucionistas han respondido a la narración bíblica en diferentes maneras. Algunos lo han rechazado desde el punto de vista histórico y lo han considerado indigno de ser examinado seriamente. Otros, sin embargo, han proporcionado una explicación que no está de acuerdo con el punto de vista creacionista. Sugieren que hubo un evento histórico que proveyó la base para el relato, pero la historia fue exagerada fuera de las proporciones del evento original. Piensan que hubo en verdad una inundación local muy seria del río Tigris o del Eufrates (o de ambos), pero que la historia aumentó en proporciones tales, que para el tiempo cuando llegó a oídos de los escritores bíblicos, ésta ya había sido exagerada hasta el punto de convertirla en un diluvio universal... + en CREACIONISMO / ojo adventista, haciendo clic aquí.



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martes, 11 de noviembre de 2008

¿CATATROFISMO? ¡SI! Por Ariel A. Roth

Temprano en la mañana del 14 de noviembre de 1963, la tripulación del barco pesquero Isleifur II notó un extraño olor en el aire, parecido al del azufre, pero lo consideró de poca importancia. Alrededor de una hora después, el barco, navegando cerca de la costa de Islandia, comenzó a balancearse en forma extraña. A la débil luz del amanecer, la tripulación observó hacia el sur que se elevaba humo oscuro. Pensando que se podría haber incendiado un barco, verificaron si había algún mensaje de S.O.S en la radio, pero no se oía ninguno. Por medio de sus binoculares, el capitán observó que surgían del mar unas negras columnas a aproximadamente un kilómetro de distancia. La tripulación inmediatamente sospechó que era un volcán; después de todo, debían saberlo porque provenían de Islandia, donde la actividad volcánica es casi una forma de vida. Los pescadores estaban justamente sobre la cadena volcánicamente activa del centro del Atlántico. Allí el fondo del océano está a aproximadamente 100 metros bajo el nivel del mar, de manera que la actividad de un volcán submarino se puede notar fácilmente desde la superficie.

La perturbación continuó todo el día, con piedras, destellos de luz y una columna de vapor, ceniza, y humo, que se elevaban a tres kilómetros de altura en el aire. En cinco días, donde antes sólo había mar abierto, se había formado una isla de 600 metros de largo. La isla, luego llamada “Surtsey” en honor al mitológico gigante “Surtur”, con el tiempo llegó a tener un diámetro de casi dos kilómetros. Sorprendentemente, cuando los científicos la recorrieron, tenía el aspecto de haber estado allí por mucho tiempo. En un período de unos cinco meses se habían formado una playa y un acantilado de aspecto maduros. Uno de los investigadores comentó: “Lo que en otros lugares requiere miles de años puede llevar unas pocas semanas o aún pocos días aquí. En Surtsey alcanzaron sólo unos pocos meses para crear un paisaje tan variado y maduro que era casi increíble”.1

Por lo general, en nuestra tierra relativamente plácida, los cambios no ocurren muy rápidamente, pero a veces eventos como la formación de la isla Surtsey nos recuerdan que pueden ocurrir cambios catastróficos rápidos.

Catastrofismo y uniformismo

Tanto el catastrofismo como el uniformismo han jugado un papel importante en la interpretación de la historia de la tierra. El primero supone eventos geológicos mayores rápidos e inusuales, mientras que el segundo afirma el concepto contrario, de cambios lentos, pequeños y prolongados. Las largas edades requeridas para cambios lentos uniformistas demandan que se descarte el registro bíblico de una creación reciente cuando se explica la formación de inmensos estratos geológicos y de fósiles que aparecen en la superficie de la tierra. El uniformismo está más de acuerdo con una historia evolucionista prolongada y largas edades geológicas, mientras que el catastrofismo está más de acuerdo con el concepto bíblico de una creación reciente y un diluvio mundial posterior. El diluvio bíblico, que pudo haber depositado los estratos geológicos rápidamente, representa el mejor ejemplo de catastrofismo.

A través de casi toda la historia humana, el catastrofismo fue una opinión bien aceptada,2 figurando en la mitología antigua y en la antigüedad grecorromana. El interés disminuyó durante los tiempos medievales, aunque los árabes seguían de cerca a Aristóteles, quien creía en las catástrofes. El renacimiento vio un interés renovado en el asunto. Frecuentemente se explicaban los abundantes fósiles marinos encontrados en los Alpes como resultado del diluvio. Los siglos XVII y XVIII presenciaron intentos de armonizar la ciencia con los registros bíblicos de la creación y del diluvio. No obstante, hubo algunos detractores notables, tales como René Descartes (1596-1650), que sugirieron que la tierra se formó por un proceso de enfriamiento. Las ideas ortodoxas comenzaron a modificarse, tales como las sugerencias de que el diluvio pudo haber sido el resultado de causas naturales y que tal vez no formó todos los estratos de rocas sedimentarias. Georges Cuvier (1769-1832) propuso la idea de las catástrofes múltiples en Francia, y durante este período algunos otros intelectuales defendieron el uniformismo.

Al mismo tiempo, en Inglaterra, hubo un fuerte apoyo para el diluvio bíblico de parte de autoridades influyentes como William Buckland, Adam Sedgwick, William Conybeare y Roderick Murchison. En este ambiente apareció un libro que tendría más influencia en el pensamiento geológico que cualquier otro.

El libro “Principles of Geology”3 apareció por primera vez en 1830. Escrito por Charles Lyell, cambió profundamente el clima prevaleciente del pensamiento geológico del catastrofismo a los cambios estrictamente lentos del uniformismo. Hacia la mitad del siglo XIX, el uniformismo había llegado a ser un concepto dominante y el catastrofismo una opinión menguante. Varios esquemas trataron de reconciliar el registro bíblico de una creación reciente con las largas eras geológicas propuestas por el uniformismo.

El evento Bretz

En 1923 el geólogo Harlen Bretz, de opinión independiente, describió uno de los paisajes más inusuales que se encuentran en la superficie de nuestro planeta. Se trata de unos 40.000 kilómetros cuadrados en la región sudeste del estado de Washington (E.U.A.), que se caracteriza por una amplia red de enormes canales secos. A veces éstos tienen muchos kilómetros de ancho, formando un laberinto de montes aislados y cañones cortados en la dura roca volcánica. A diferencia de los valles comunes de los ríos, que generalmente tienen una amplia forma en V en corte transversal, estos canales frecuentemente muestran costados empinados y fondos planos, en forma de U. Además, se han encontrado a diferentes alturas enormes montículos de grava fluvial. La evidencia de centenares de antiguas cataratas, algunas de hasta 100 metros de altura, con grandes pozos de caída erosionados en sus bases, testifican que existió algo muy inusual.

¿Cómo se formó este terreno tan extraño? Bretz tenía una idea, pero era lo suficientemente extravagante como para que provocara una controversia geológica que duró 40 años. En su primera publicación sobre este tema, Bretz no expresó su sospecha acerca de una gran inundación catastrófica, sino sólo indicó que se habrían requerido prodigiosas cantidades de agua.4 Sin embargo, más adelante el mismo año, publicó un segundo ensayo expresando su opinión de que este paisaje había sido formado por una inundación catastrófica realmente enorme, pero breve. Esta inundación había derruido el área, erosionado los canales y depositado los inmensos bancos de grava.5

En ese tiempo, los geólogos se oponían a cualquier tipo de explicación asociada con catástrofes y Bretz sabía esto. El uniformismo era el enfoque aceptado y no se les daba importancia a los volcanes y terremotos, aunque se reconocía que tenían un efecto. El catastrofismo era anatema; estaba en la misma categoría en la que se encuentra hoy el creacionismo en muchos círculos científicos—totalmente inaceptable. La comunidad geológica tenía que tratar con este joven advenedizo Bretz, que estaba completamente fuera de línea. Sus ideas heréticas se hallaban incómodamente cerca de la idea del diluvio bíblico que los científicos rechazaban.6 Estos pensaban que adoptar las teorías de Bretz significaría un retroceso hacia la “Alta Edad Media”.7

Mientras Bretz, que era profesor de geología en la Universidad de Chicago, continuaba con sus investigaciones y publicaciones, algunos geólogos decidieron tratar de persuadir a su colega rebelde. En 1927, fue invitado a presentar sus puntos de vista ante la Geolgical Society of Washington, DC. Había un propósito especial detrás de esta invitación: “una verdadera falange de escépticos se habían congregado para debatir la hipótesis de la inundación”.8 Después de la presentación de Bretz, cinco miembros de la prestigiosa U. S. Geological Survey presentaron sus objeciones y explicaciones alternativas tales como la glaciación y otros cambios lentos.9 ¡Dos de esos geólogos ni siquiera habían visitado la zona! Al contestarles,

Bretz, un tanto cansado, comentó: “Sin embargo, tal vez mi actitud de finalidad dogmática resultó ser contagiosa”.10 Uno de los mayores problemas de la idea de Bretz quedaba sin contestar: ¿De dónde salió tanta agua de repente? Aparentemente ninguna opinión cambió en la reunión; la idea de una inundación catastrófica todavía les parecía absurda a la mayoría de los científicos.

Durante los años siguientes, la comunidad geológica se concentró en desarrollar alternativas para el modelo de Bretz. En las palabras de Bretz, la “herejía debe ser sofocada en forma suave pero firme”.11 No obstante, los estudios de campo continuaron produciendo datos favorables a la interpretación catastrófica, y el conflicto comenzó a moderarse. Bretz y otros encontraron una fuente para las aguas de la inundación. El antiguo Lago Missoula una vez había albergado hacia el este 2.100 kilómetros cúbicos de agua. Cierta evidencia indicaba que el hielo había represado el lago. Una ruptura repentina del hielo habría liberado el agua necesaria para producir la evidencia de la rápida erosión observada hacia el oeste. El mejor apoyo para esta explicación apareció posteriormente cuando los científicos encontraron ondas gigantes tanto en el Lago Missoula como en la región de los canales hacia el oeste. Probablemente algunos de ustedes estén familiarizados con las líneas de ondas paralelas que se observan frecuentemente en los lechos arenosos de los arroyos y ríos. Estas generalmente tienen unos pocos centímetros de cresta a cresta. Pero las ondas en el lecho del Lago Missoula y hacia el oeste eran gigantescas, medían hasta 15 metros de alto, con una distancia de 150 metros de cresta a cresta.12 Sólo inmensas cantidades de agua moviéndose rápidamente podrían producir tal efecto. Algunos estudios más recientes se han concentrado en los detalles. Hay quienes sugieren que pudo haber habido tantos como ocho o más episodios diluviales.13 Uno de los estudios propuso que el agua fluía a 108 kilómetros por hora, erosionando los profundos canales en la dura roca volcánica en pocas horas o días.14

Finalmente las interpretaciones maestras de Bretz basadas en el estudio cuidadoso de las rocas fueron aceptadas por la mayoría de los geólogos. En 1965 la Asociación Internacional para la Investigación del Cuaternario organizó un viaje de estudio a la región. Al cierre de la conferencia, Bretz, quien no pudo asistir, recibió un telegrama de los participantes con sus saludos. El telegrama terminaba con la siguiente oración: “Ahora todos somos catastrofistas”.15 En 1979 Bretz fue premiado con la Medalla Penrose, el premio geológico más prestigioso de Estados Unidos. Bretz había ganado; y el catastrofismo también. Este “Noé” de los tiempos modernos y su igualmente indeseada inundación habían sido vindicados.

Corrientes de turbidez

A mediados del siglo XX, algunos geólogos habían notado que el uniformismo estricto contradecía la información proporcionada por las rocas mismas. Bretz había hallado evidencias de acción muy rápida. Otros científicos encontraban estratos sedimentarios con ambos componentes, de aguas playas y profundas.16 ¿Cómo se podrían haber mezclado entre sí bajo condiciones tranquilas? La conclusión: catastróficas corrientes submarinas de barro, que comienzan desde aguas someras y fluyen hacia aguas profundas. Estas rápidas corrientes de barro, llamadas corrientes de turbidez, producen depósitos especiales llamados turbiditas. Las turbiditas han llegado a ser sorprendentemente comunes en todo el mundo. Unos pocos pensadores audaces han sugerido otras actividades catastróficas tales como extinciones masivas causadas por flujos de radiación cósmica17 de alta energía y el repentino derramamiento de agua fría del ártico sobre los océanos del mundo.18 Todas estas teorías indican una creciente separación del estricto uniformismo.

El golpe de gracia para el dominio de las explicaciones uniformistas no provino, sin embargo, del estudio de las rocas mismas, sino de los fósiles que contenían. ¿Por qué desaparecieron los dinosaurios cerca del fin del cretácico, y por qué son evidentes otras extinciones masivas en otros niveles del registro fósil? Debe encontrarse alguna causa razonable. Se han propuesto varias explicaciones para la extinción de los dinosaurios, desde la inanición y la ingestión de hongos venenosos hasta la fiebre del heno. No obstante, su desaparición ha sido considerada en general como un misterio. Entonces en 1980 Luis Alvarez, laureado con el premio Nóbel, de la Universidad de California en Berkeley, y otros19 sugirieron que la inusual abundancia del elemento iridio encontrado en una cantidad de lugares alrededor del mundo al final de los estratos cretácicos pudo haber provenido de un asteroide que chocó contra la tierra y mató a los dinosaurios. La idea generó una reacción mixta. Algunos la cuestionaron porque los dinosaurios y otros organismos no parecen haber desaparecido tan rápidamente según los estratos fósiles. Otros propusieron una extensa actividad volcánica e incendios mundiales, o el impacto de un cometa en vez de un asteroide.

El debate acerca de los detalles continúa, pero la puerta hacia las interpretaciones catastrofistas está abierta de par en par. La literatura científica informa hoy una amplia gama de repentinos cambios mayores.

Ideas catastróficas más recientes

Algunas de las ideas catastróficas más recientes proponen que los cometas o los asteroides podrían elevar olas marinas de hasta una altura de ocho kilómetros20 y mandar penachos volátiles de agua a cientos de kilómetros por sobre la superficie de la tierra.21 Otros efectos propuestos incluyen ráfagas de aire a 500° C viajando a 2.500 kilómetros por hora que matarían la mitad de la vida sobre la tierra, y terremotos globales acompañados de olas terrestres que llegarían a la altura de 10 metros. También se propuso la apertura de grietas que van desde 10 a 100 kilómetros y la rápida formación de montañas.22 Hasta hay una sugerencia de que estos impactos podrían haber iniciado la ruptura del super continente antiguo de la tierra llamado Gondwana.23

El catastrofismo ha retornado en forma rápida, pero no es exactamente el catastrofismo clásico de hace dos siglos que incorporó el diluvio bíblico como un evento geológico mayor.24 Es interesante que algunos geólogos recientemente sugirieron que un impacto extraterrestre podría estar relacionado con el registro del diluvio por parte del Génesis. En el presente, se acepta fácilmente la idea de rápidas catástrofes mayores, pero en contraste con el diluvio bíblico, que duró sólo un año, se introduce mucho tiempo entre muchas catástrofes mayores. El término neocatastrofismo parece estar ganando aceptación, mientras que se hacen intentos por distinguir el concepto nuevo del catastrofismo antiguo. El retorno a las interpretaciones catastrofistas ha sido identificado como “un gran adelanto filosófico”,25 y se acepta que “se está reconociendo en forma creciente el profundo papel de grandes tormentas a través de la historia geológica”.26 Esta última opinión encaja bien con el modelo bíblico del diluvio como extensas series de tormentas durante el año del diluvio.

El neocatastrofismo ha estimulado la reinterpretación de muchos aspectos geológicos. Por ejemplo, muchos depósitos sedimentarios que se pensaba que se habían acumulado lentamente ahora son interpretados como el resultado de rápidas corrientes de turbidez, y un número de arrecifes de coral fósiles, de los que previamente se pensaba que se habían formado lentamente, ahora son reinterpretados como rápidas corrientes de deyecciones.

Ejemplos de acción rápida

Bajo condiciones normales y tranquilas, los cambios en la superficie terrestre son muy lentos. No obstante, hay muchos ejemplos de actividad catastrófica que sugieren cambios mayores en poco tiempo.

La erosión puede ocurrir muy rápidamente. En 1976 la recientemente construida represa “Teton” en Idaho, Estados Unidos, comenzó a perder agua de manera incontrolable y el torrente cortó a través del sedimento hasta una profundidad de 100 metros en menos de una hora. La represa estaba hecha de sedimento blando, que es erosionado fácilmente. No obstante, se ha propuesto que los canales de Bretz, mencionados anteriormente, que están en dura roca basáltica, fueron cortados hasta una profundidad equivalente en unos pocos días. Se ha determinado que la capacidad de acarreo del agua en movimiento aumenta como la tercera a cuarta potencia de la velocidad.27 Esto significa que si la velocidad de la corriente aumenta diez veces, el agua puede transportar de 1.000 a 10.000 veces más de sedimentos.

Los no creacionistas a veces señalan que la columna geológica es demasiado gruesa como para haber sido depositada en el único año del diluvio.28 Esto no es un argumento significativo. Mientras que la mayoría de los creacionistas excluirán la porción más baja (precámbrico), y las más altas de la columna geológica del diluvio, algunas tasas de deposición actuales son tan veloces que no habría problema para depositar la columna entera en unas pocas semanas. Las corrientes de turbidez pueden depositar su sedimento en una sola localidad en unos pocos minutos o menos, y sobre miles de kilómetros cuadrados en unas pocas horas. Turbiditas inmensas, llamadas megaturbiditas, encontradas en España tienen espesores de hasta 200 metros, junto con un inmenso volumen de 200 kilómetros cúbicos.29 También hay varios métodos, además de las corrientes de turbidez, que causan la rápida deposición de los sedimentos. Un intenso diluvio durante un año podría depositar una gran cantidad de sedimentos.

Frecuentemente se supone que la acumulación de gruesos estratos de minúsculos microorganismos tales como los acantilados blancos de Dover en Inglaterra requieren largos períodos de tiempo. Pero tal acumulación puede ocurrir rápidamente. A lo largo de la costa de Oregon, Estados Unidos, una tormenta de tres días con fuertes vientos y lluvia depositó de 10 a 15 centímetros de diatomeas microscópicas a lo largo de 32 kilómetros. He visto un ave fósil preservada y muchos peces en gruesos depósitos de diatomeas microscópicas cerca de Lompoc, California. También se encontró una ballena en este depósito. Tal preservación requeriría un sepultamiento rápido antes de que ocurra la desarticulación del organismo.30 Se descubrió que la desarticulación de las aves normalmente sucede en unos pocos días. Es evidente que algunos estratos de organismos microscópicos han sido depositados rápidamente.

Algunas deducciones

Podemos aprender lecciones de la historia de las interpretaciones del catastrofismo y del uniformismo. Durante milenios, fueron aceptadas las catástrofes; luego, por más de un siglo, fueron virtualmente erradicadas de todo pensamiento científico. Y ahora son aceptadas nuevamente. Esto ilustra cómo la ciencia cambia a menudo sus puntos de vista, y a veces aun acepta conceptos que había rechazado anteriormente. La Biblia, por otro lado, no cambia. Es de interés que la renovada aceptación de las catástrofes provino mayormente del estudio de las rocas mismas. Deberíamos ser cautelosos en cuanto a aceptar posturas generales, como el uniformismo, que están basadas en la opinión o en una cantidad restringida de información. Por otra parte, las interpretaciones catastrofistas más recientes, ahora vueltas a ser aceptadas por la ciencia, muestran que eventos aun mayores pueden ocurrir rápidamente. Lo cual torna al registro bíblico de los orígenes, incluyendo a la creación y el diluvio, mucho más plausibles.


Fuente: Diálogo Universitario
Autor: Ariel Roth (Ph.D., University of Michigan) es el director de Origins y ex director del Geoscience Research Institute. Su libro: Origins: Linking Science and Scripture, del cual se ha adaptado este artículo, ha sido publicado recientemente por la Review and Herald Publishing Association.
Notas y referencias. 1. S. Thorarinsson, Surtsey: The New Island in the North Atlantic, S. Eysteinsson, tr. (New York: The Viking Press, 1964), p. 39. 2. Para análisis generales, ver: D. Ager: The New Catastrophism: the Importance of the Rare Event in Geological History (Cambridge and New York: Cambridge University Press, 1993); A. Hallam: Great Geological Controversies, 2d. ed. (Oxford and New York: Oxford University Press, 1989), pp.30-64, 184-215; R. Huggett, Cataclysms and Earth History: the Development of Diluvialism (Oxford: Clarendon Press, 1989). 3. C. Lyell: Principles of Geology; or The Modern Changes of the Earth and Its Inhabitants Considered as Illustrative of Geology, ed. rev. (New York: D. Appleton & Co., 1857). 4. J. H. Bretz: “Glacial Drainage on the Columbia Plateau”, Geological Society of America Bulletin 34 (1923): 573-608. 5. Bretz: “The Channeled Scablands of the Columbia Plateau”, Journal of Geology 31 (1923): 617-649. 6. J. E. Allen, M. Burns, y S. C. Sargent: Cataclysms on the Columbia: Scenic Trips to the Northwest’s Geologic Past, No. 2 (Portland, Ore.: Timber Press, 1986), p. 44. 7. J. H. Bretz: “The Channeled Scabland: Introduction”, in V. R. Baker, ed., Catastrophic Flooding: the Origin of the Channeled Scabland: Benchmark Papers in Geology 55 (Stroudsburg, Penna.: Dowden, Hutchinson & Ross, 1981), pp. 18, 19. 8. Baker, p. 60 (nota 7). 9. Para un informe de las presentaciones y discusiones, ver: J. H. Bretz: “Channeled Scabland and the Spokane Flood” in Baker, pp. 65-76. 10. Id., p. 74. 11. J. H. Bretz, H. T. U. Smith, y G. E. Neff: “Channeled Scabland of Washington: New Data and Interpretations”, Geological Society of America Bulletin 67 (1956): 957-1049. 12. Id., J. T. Pardee: “Unusual Currents in Glacial Lake Missoula, Montana”, Geological Society of America Bulletin 53 (1942): 1569-1600. 13. J. H. Bretz: “The Lake Missoula Floods and the Channeled Scabland”, Journal of Geology 77 (1969): 505-543; M. Parfit: “The Floods That Carved the West”, Smithsonian 26 (1995) 1:48-59. 14. V. R. Baker: “Paleohydraulics and Hydrodynamics of Scabland Floods” in: Baker, pp. 255-275 (nota 7). 15. Bretz 1969 (nota 13). 16. M. L. Natland, P. H. Kuenen: “Sedimentary History of the Ventura Basin, California, and the Action of Turbidity Currents”, Society of Economic Paleontologists and Mineralogists Special Publication 2 (1951): 76-107; F. B. Phleger: “Displaced Foraminifera Faunas”, Society of Economic Paleontologists and Mineralogists Special Publication 2 (1951): 66-75. 17. O. H. Schindewolf: “Neocatastrophism?” V.A. Firsoff, tr. Catastrophist Geology 2 (1977): 19-21. 18. S. Gartner y J. P. McGuirk: “Terminal Cretaceous Extinction Scenario for a Catastrophe”, Science 206 (1979): 1272-1276. 19. L. W. Alvarez, W. Alvarez, F. Asaro, H. V. Michel: “Extraterrestrial Cause for the Cretaceous-Tertiary Extinction”, Science 208 (1980): 1095-1108. 20. W. M. Napier, S. V. M. Clube: “A Theory of Terrestrial Catastrophism”, Nature 282 (1979): 455-459. 21. H. J. Melosh: “The Mechanics of Large Meteoroid Impacts in the Earth’s Oceans”, Geological Society of America Special Paper 190 (1982): 121-127. 22. V. Clube, B. Napier: “Close Encounters with a Million Comets”, New Scientist 95 (1982): 148-151. 23. V. R. Oberbeck, J. R. Marshall, y H. Aggarwal: “Impacts, Tillites, and the Breakup of Gondwanaland”, Journal of Geology 101 (1993): 1-19. 24. E. Kristan-Tollmann, y A. Tollmann: “The Youngest Big Impact on Earth Deduced From Geological and Historical Evidence”, Terra Nova 6 (1994):209-217. 25. E. Kauffman, quoted in R. Lewin: “Extinctions and the History of Life”, Science 221 (1983): 935-937. 26. D. Nummedal: “Clastics”, Geotimes 27 (1982)2: 22-23. 27. A. Holmes: Principles of Physical Geology, rev. ed. (New York: The Ronald Press Co., 1965), p. 512. 28. E.g., R. L. Ecker: Dictionary of Science and Creationism (Buffalo, N.Y.: Prometheus Books, 1990), p. 102. 29. M. Séguret, P. Labaume, and R. Madariaga: “Eocene Seismicity in the Pyrenees From Megaturbidites of the South Pyrenean Basin (Spain)”, Marine Geology 55 (1984): 117-131. 30. P. G. Davis, D. E. G. Briggs: “The impact of decay and disarticulation on the preservation of fossil birds”, Palaios 13 (1998): 3-13.

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viernes, 3 de octubre de 2008

El enigma de los fósiles vivientes

Un artículo reciente de la revista científica New Scientist1 escudriña un enigma sorprendente para los evolucionistas—los ‘fósiles vivientes’. Éstas, son criaturas vivas el día de hoy idénticas a fósiles con la misma forma, que se dicen ser de ‘hace millones de años’. Algunos ejemplos incluyen, el pez Celacanto (los evolucionistas creen que los fósiles de los celacantos tienen 340 millones de años2 ), los árboles Gingko (125 millones de años), cocodrilos (140 millones de años), cangrejos de herradura (200 millones de años), concha Lingula (450 millones de años), moluscos Neopilina (500 millones de años), y la lagartija tuatara (200 millones de años).

El dilema para la evolución es la siguiente: ‘¿cómo han permanecido igual por tantos años estas formas de vida? La revista científica New Scientist cita a diferentes evolucionistas que dicen que el ‘azar’ y la ‘suerte’ son la respuesta. No estando satisfechos con esto, otros evolucionistas buscaron otras alternativas. Ellos creen que la cucaracha (reconocida por haber sobrevivido 250 millones de años) demuestra que la clave para el éxito es ‘ser abundante y vivir en todos lados’,1 en otras palabras ser un oportunista sin quejarse de la comida ni el hábitat. Sin embargo muchos de los ‘fósiles vivientes’ son muy especializados, tal como el celacanto que está perfectamente adaptado para vivir en cuevas en la profundidad del océano. La revista New Scientist sugiere que el celacanto se ha mantenido igual porque su hábitat no ha cambiado: como lo vemos en otras especies vivas y extintas.

Algunos evolucionistas piensan que si una generación vive muchos años (como los 15 años para la tuatara) se vuelve ‘su camisa de fuerza’ porque ‘alenta el proceso de la evolución’; pero no se puede aplicar en el caso con las cucarachas y arquebacteria que se reproducen rápidamente (la bacteria multiplicándose en minutos), y aún así no han evolucionado por 3.5 mil millones de años.

Luchando para que tenga sentido este dilema, la autora zoóloga del artículo cita que ‘algunos biólogos se maravillan de que aún haya evolución, considerando las posibles decadencias del cambio’. Ella cita a un paleontólogo de la universidad de Yale diciendo que ‘los organismos son tan complejos que es muy difícil de cambiar un aspecto sin perjudicar el resto’.1

El artículo de la revista New Scientist no resuelve el dilema: ‘llegamos a una escena complicada… Tener un ámbito generalizado o especializado. Vivir rápido o lento. Mantenerse sencillo o no. Estar en el lugar correcto en el momento preciso. Y si todo lo demás falla, tratar de llegar a ser una “súper especie”, bendita con una fisiología que pueda superarlo todo.’3

Sin embargo, para un Cristiano, no debe haber misterio para los así nombrados ‘fósiles vivientes’. Tenemos el testimonio ocular (la Palabra de Dios) que explica cómo fueron creadas estas criaturas para ser fructíferas y para multiplicarse según su tipo. Por lo tanto, el hecho de que las criaturas modernas han permanecido igual a sus ‘ancestros fosilizados’, no es sorpresa. Y sabemos que fueron creados hace miles de años y no millones de ellos.

Entonces ¿por qué se aferran los evolucionistas a sus teorías amadas de edades largas aunque existen inconsistencias paradójicas y otras pruebas que son tan evidentes? Como dice un evolucionista, ‘(los evolucionistas) se han comprometido a las explicaciones materialistas (por ejemplo el de excluir a Dios) sin importar qué tan contra-intuitivo, ni qué tan místico sea… porque (los evolucionistas) no podemos permitir un pie Divino entrar por la puerta’.4

Referencias

  1. Dicks, L., The creatures time forgot, New Scientist, 164(2209):36–39, 1999.
  2. They were once thought to have become extinct 70 million years ago.
  3. Note also that a theory which is compatible with such diametrically opposite states of affairs can make no predictions, and is immune to falsification. So it doesn’t fit the criterion evolutionists usually invoke when it suits them.
  4. Lewontin, R., ‘Billions and billions of demons’, The New York Review, January 9, 1997, p. 31.

Fuente: reproducción bajo autorización de CREATION MINISTRIES INTERNATIONAL
Autor: Por David Catchpoole, B.Ag.Sc. (Hons), Ph.D. Creationist plant physiologist (CMI–Australia).
Fotografía: Joachim Schevenafia

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