sábado, 23 de enero de 2010

Dios de la Creación / Kidush Hashem


Un hermoso canto que que nos recuerda que Dios,
es el Todopoderoso Creador de todo...
Dios del Universo y mas allá,
Tu eres Santo, Santo.
La creación tus obras cantaran
Tu eres Santo, Santo...


Kidush Hashem es un grupo formado en la Universidad de Montemorelos, con casi 30 años de experiencia formado por jóvenes entusiastas con deseos de alabar a Dios por sobre todas las cosas. Muchos estudiantes de esta universidad han formado parte de este grupo haciendo así de Kidush Hashem una gran familia!

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martes, 29 de diciembre de 2009

¿Juega Dios a los dados? Por Antonio Cruz Suárez

Una de las frases famosas de Einstein dice que, por lo que respecta a la creación del mundo, Dios no juega a los dados. Aunque se refería al elemento aleatorio e impredecible de las leyes de la mecánica cuántica, lo cierto es que el padre de la teoría de la relatividad manifestó siempre su convicción de que existe una mente responsable de la evidente armonía matemática que muestra el universo.

El motor de los acontecimientos del cosmos no es el azar, la casualidad o la autoorganización espontánea, como afirma el naturalismo, sino el diseño realizado por el organizador general. En su apreciación del orden cósmico y de la estética que poseen las leyes naturales, Einstein manifestó además:

Yo deseo saber cómo creó Dios el mundo, no estoy interesado en éste o aquél fenómeno ni en el espectro de un determinado elemento químico. Lo que quiero conocer es Su pensamiento; lo demás es puro detalle. Nicolau, F. 1985, Origen i estructura de l´univers, Catalunya Cristiana, Barcelona, p. 90.

El gran físico de origen judío estaba convencido de que la creación del universo era producto del pensamiento, no del accidente.

Sin embargo, poco después, algunos científicos ateos partidarios del accidente intentaron descubrir cómo el orden habría podido surgir espontáneamente del caos por procesos exclusivamente naturales. Si la segunda ley de la termodinámica impera en el mundo actual, y tal ley determina que cualquier cambio que ocurra en un sistema físico siempre tiene que producir más desorden, ¿cómo es posible que lo complejo haya aparecido a partir de lo simple, el orden a partir del caos o la información a partir de la pura nada?

Lo cierto es que la duda acerca de los orígenes continúa en el seno de la ciencia contemporánea. Como ha señalado Hawking, en su principio de ignorancia, la singularidad inicial es la “incognoscibilidad fundamental”. Nadie sabe nada sobre lo que ocurrió al principio, por eso el tema queda abierto a la especulación.

Lo único en lo que parece haber acuerdo, por parte de los teóricos del naturalismo, es que cualquier cosa que surgiera de tal acontecimiento creativo debía ser caótica y sin información. Es interesante recordar aquí la frase bíblica del Génesis:

“La tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo, y el Espíritu de Dios iba y venía sobre la superficie de las aguas”. Génesis 1:2, (Nueva Versión Internacional).

La mayoría de los astrónomos coinciden en creer que el universo primitivo se encontraba en un estado de máximo desorden o de equilibrio termodinámico. La cuestión es, ¿cómo pudo entonces aparecer el orden? Si no se quiere aceptar una acción sobrenatural, ¿qué misteriosos mecanismos naturales debieron actuar para hacer que de la anarquía cuántica aparecieran la coherencia y organización del mundo? ¿Es posible que exista alguna ley todavía por descubrir que desvele este enigma básico del cosmos?

LA TEORÍA DE PRIGOGINE

Han sido numerosos los intentos por resolver desde el naturalismo el problema del origen del orden. Uno de los investigadores que ha realizado mayores esfuerzos en este sentido ha sido el ruso, Ilya Prigogine. Su espíritu enciclopédico –era químico, matemático, filósofo y músico- le llevó a concentrarse en el estudio de la termodinámica del desequilibrio y a proponer como posible solución al dilema de la aparición del orden a partir del caos, el concepto de estructuras disipativas.

Ejemplos simples de tales estructuras serían la llama de una vela, que subsiste quemando materia, o el remolino de agua que se crea en un desagüe cuya espiral turbulenta persiste a pesar de que el líquido fluya. Según Prigogine, en el supuesto origen evolutivo de las complejas moléculas de los seres vivos a partir de la materia inerte, sus estructuras disipativas debieron jugar un papel decisivo. La síntesis primitiva de ácidos nucleicos, proteínas, glúcidos o lípidos tuvo que dependernecesariamente de procesos como éstos, capaces de evitar los inconvenientes de la segunda ley de la termodinámica. Sólo así podría entenderse cómo la biología hunde sus raíces en las propiedades de la materia y cómo los seres vivos han podido aparecer y evolucionar a partir de ella. El secreto estaría, para el físico ruso, en una propiedad inherente a la propia materia que la obligaría de manera inevitable a autoorganizarse y transformarse progresivamente en materia viva. El fenómeno de la vida sería así tan previsible como el estado cristalino o el estado líquido.

¿Qué hay de cierto en las famosas propuestas de Prigogine? Lo primero que cabe señalar es que la teoría de las estructuras disipativas se divulgó pronto y tuvo más éxito entre la gente común que entre sus propios colegas. A mediados de los ochenta del pasado siglo XX, Prigogine fue comparado con el mismísimo Newton y se llegó a pronosticar que la ciencia del futuro sería por completo prigoginiana.

Sin embargo, los científicos especializados en el estudio del caos que conocían bien su obra no compartían esa misma opinión. El hecho de que dos cosas se parezcan no implica necesariamente que exista una relación entre ellas. Estas observaciones ponen de manifiesto que la propuesta de Prigogine no es en absoluto demostrable ni, mucho menos, definitiva. El que una llama arda al quemar cera o que los remolinos mantengan su turbulencia con el paso del líquido, nada dice acerca del origen de la vida. Se sigue necesitando mucha fe para creer que los procesos físicos y químicos, sus famosas estructuras disipativas, permitieron cruzar el umbral entre la materia inorgánica y los organismos vivos sin la ayuda de ningún agente inteligente. Del hecho de que el comportamiento del fuego se parezca en cierta medida al de las células vivas cuando consumen alimento, no puede deducirse necesariamente que la explicación de por qué arde el fuego sirva también para responder a cómo aparecieron los animales y las plantas sobre este planeta.

A nuestro modo de ver, éste es el principal error de Prigogine y de tantos otros estudiosos de la caoplejidad, el de confundir el “orden” propio de la materia inorgánica, con la “información” que poseen los seres vivos. Las estructuras disipativas podrían explicar como mucho el orden, pero nunca el origen de la información. Y si las propiedades de la materia resultan incapaces para dar razón de la elevada información que poseen los organismos, entonces ¿qué o quién puede hacerlo? Hay que concluir que toda información ingeniosa debe provenir siempre de un agente inteligente.

UN INFORMADOR CÓSMICO

Hasta ahora, todos los intentos naturalistas por explicar el origen de la información a partir del caos, o de la materia inerte, han fracasado estrepitosamente . Después de cincuenta años de electrocutar hipotéticas sopas primitivas, al estilo de los famosos experimentos de Urey y Miller, con el fin de obtener compuestos vitales, lo cierto es que no se ha conseguido ni la más insignificante proteína necesaria para la vida. ¡Cuánto menos una célula viviente!

Será que en el estudio del caos no se descubre nada interesante porque realmente no hay nada que descubrir. Hoy por hoy, no existe ningún indicio verdadero de que la complejidad y elevada información de los organismos vivos haya podido aparecer por medios naturales a partir del desorden o de la materia inerte. Las investigaciones acerca del origen prebiótico de la vida a partir de la materia y ésta del caos, constituyen uno de los campos más estériles que existen en ciencia.

Ello conduce a pensar, una vez más, que la información del universo requiere la existencia de un informador cósmico, lo mismo que el orden apela a un ordenador supremo. La naturaleza muestra cálculo, previsión y diseño. Dios parece jugar a los dados, pero lo hace con dados trucados.





Fuente: Creacionismo.net
Autor: Antonio Cruz Suárez. (España, 1952-) científico y teólogo protestante. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Barcelona el 17 de Marzo de 1979 y Doctor en Biología por la misma Universidad de Barcelona el 10 de julio de 1990. Ha sido Catedrático de Biología y Jefe del Seminario de Ciencias Experimentales del Instituto Investigador «Blanxart» en Barcelona; Biólogo investigador del «Centro de Recursos de Biodiversidad Animal» del Departamento de Biología Animal de la «Universidad de Barcelona.»; Miembro del Tribunal de Oposiciones al Cuerpo de Profesores y miembro distinguido de la «Asociación Española de Entomología», de la «Institució Catalana d´Història Natural» y de la «Société Française d’Historia Naturelle». Ha trabajado en diversas investigaciones zoológicas y descubierto numerosas especies de crustáceos isópodos. Sus principales obras: La ciencia, ¿encuentra a Dios?; Una desmitificación de la Sociología; Una propuesta para el tercer milenio; Parábolas de Jesús en el mundo postmoderno; La ciencia: ¿encuentra a Dios?; El cristiano en la aldea global; Bioética cristiana, Darwin no mató a Dios, y Postmodernidad.

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lunes, 23 de noviembre de 2009

Cuatro Palabras Elegantes. Por Roy Adams

Considera este caso hipotético: te vas porque te tomas dos semanas de vacaciones, y te llevas las llaves de tu casa contigo. Cuando vuelves encuentras las puertas con llave–tal cual las dejaste; pero en el interior descubres la mesa del comedor servida con abundante comida recién cocida.

Cuando te recuperas del shock, tu mente se acelera formulando teorías sobre qué habría pasado. Sin embargo sospecho que entre esas teorías nunca encontraríamos la idea de que la mesa servida y el aroma de la comida caliente simplemente aparecieron por azar o por accidente o por desarrollo “natural” a través del tiempo –aún si fuese que tu vacación haya durando 50 millones de años, en lugar de dos semanas.

Sin embargo, aquí estamos, frente a un universo vasto y extremadamente complejo, infinitamente más sorprendente que una mesa servida misteriosamente en una casa cerrada con llave. Y no es asombroso que son aquéllos que se atreven a pensar que la inteligencia tuvo que haber estado involucrada, hoy tengan que encontrarse a la defensiva?

Este año es el 200 aniversario del nacimiento de Charles Darwin y el 150 aniversario de la publicación de su libro histórico, El Origen de las Especies, y hemos sido abrumados por la cobertura en la prensa, y con más de 11.000 clérigos cristianos de los Estados Unidos uniéndose en la celebración. El último mes de diciembre, el Adventist Review, publicó un artículo principal sobre el desafío de la evolución (véase el especial de la tapa, del 11 de diciembre); y ahora, en un intento de responder en este turbulento debate, este número presenta un conjunto de tres artículos (de tapa) sobre la creación, la evolución y temas relacionados (ver páginas 18-25).

El verano del 2008 experimento un mundo de los medios llenos de noticias sobre algo llamado “el bosón de Higgs” (una expresión que muchos de nosotros oíamos por primera vez). Como lo explicó un artículo online de la revista Time, por muchos siglos los científicos han estado en la búsqueda de “una partícula particular responsable de impartirle masa a todas las cosas –un pedacito tan preciado que ha llegado a conocerse como ‘la partícula de Dios’” (ver www.time.com). Encontrarla equivaldría a descubrir un agente unificador que mantiene todo unido–en otras palabras, lo que hace que el universo funciones. Sería como descubrir lo que algunos han llamado “una teoría de todo”.

Por más de cuatro décadas –desde 1964– esa búsqueda ha sido la pasión del científico británico Peter Higgs, tanto como para que esta partícula tan escurridiza llegara a llevar su nombre –el “bosón de Higgs”. Para encontrar esta partícula, los físicos ensamblaron en el laboratorio de CERN en Ginebra, Suiza, “el más poderoso acelerador de partículas jamás construido: el Gran Colisionador de Hadrones (LHC).... un circuito subterráneo de 26 kilómetros que llevó 25 años de planeamiento y U$6 billones para construir”(Ibid.). El propósito es descubrir que ocurre cuando las partículas chocan a velocidades fantásticamente altas. El tremendo experimento habría de investigar un fenómeno elementalmente tan radical que (como algunos lectores recordarán) produjo temores sobre el fin del mundo.

Confieso que la palabra “bosón” era tan nueva para mí que al principio ni siquiera la podía escuchar. Busqué su significado y encontré, entre otras, la siguiente definición: “Cualquiera de una clase de partículas... que tiene una rotación cero o integral y obedece reglas estadísticas que hace posible que un número de partículas idénticas ocupen el mismo estado cuántico” (www.answers.com).

¿Blablabla? Para la mayoría de nosotros sí. Pero lo que noté es cómo esta definición provee reconocimiento indirecto de la complejidad matemática de la materia básica del universo–y como la trascendencia de encontrar una mesa servida con comida fresca en una casa cerrada con llave empalidece en la comparación. Te quita el aliento contemplar la creación deslumbrante de Dios.

Todo este proyecto del bosón, también nos muestra cuán difícil es funcionar sin una hipótesis de Dios o algo equivalente a esto; y cuán lejos muchos están dispuestos a ir para descubrir (y a lo mejor controlar) esta cosa tan elemental, esta “partícula Divina”. Que en gran parte explica, por qué estamos tan horriblemente temerosos de afrontar las implicancias de aquellas cuatro palabras elegantes con la cuales comienza la Biblia: “En el principio Dios....”


Fuente: Adventist Review / 26.03.2009, p. 6
Autor: Roy Adams es el redactor de asociado
 Adventist World. Ha sido editor asociado de la Adventist Review desde 1988. Anteriormente, Adams servido a la Iglesia Adventista en los EE.UU. y Filipinas. Obtuvo un ThD en la Andrews University. Es autor de varios libros incluyendo El Santuario (The Sanctuary, Review and Herald, 1994) y La naturaleza de Cristo (The Nature of Christ, Review and Herald, 1994).
Traducción: Instituto de Investigaciones en Geociencia / Universidad Adventista del Plata
Fotografía: Higgs boson simulation, Cern (Mette Høst)

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lunes, 26 de octubre de 2009

En el Principio Dios. Por Gordon Bietz

Introducción

Un científico muy conocido (algunos dicen que fue Bertrand Russell) una vez dio una conferencia de astronomía. El describió como la tierra órbita alrededor del sol, y como el son, en turno, órbita alrededor del centro de una colección enorme de estrellas que forman nuestra galaxia. Al terminar la conferencia, una mujer anciana en la parte de atrás del salón se paró y dijo:

"Lo que nos has dicho es basura. El mundo en verdad es un plato plano sostenido en la espalda de una tortuga grande".

El científico le dio una sonrisa superior antes de contestar.

"¿Sobre que esta parado la tortuga?

"Eres muy astuto, joven, muy astuto", dijo la anciana, "Pero, ¡el mundo esta lleno de tortugas!"

Hay muchas ideas de porque y como estamos aquí sobre la tierra, desde tortugas hasta la creación de Dios.

La historia de las tortugas se encuentra en el libro "A Brief History of Time", que fue escrito hace varios años por Steven Hawking, el físico teórico famoso.

El libro describió algunas de las consecuencias de la mecánica cuántica.

En su introducción del libro, Carl Sagan dijo, "Esto también es un libro de Dios...o, tal vez de la ausencia de Dios. La palabra Dios llena estas páginas. Hawking está intentando, como el mismo dice, a entender la mente de Dios".

La gente que están explorando la existencia de Dios no son solamente filósofos y teológicos, pero también son científicos. Mientras exploran el borde del universo físico, también se encuentran con la pregunta de su origen.

En su capítulo final, Steven Hawking repite las preguntas:

"Nos encontramos en un mundo confuso. Queremos entender lo que vemos a nuestro rededor, y preguntar: ¿Cual es la naturaleza del universo? ¿Cual es nuestro lugar en el universo, y de donde vino el universo y nosotros? ¿Porque es la forma que es?" (p. 171)

Las teorías científicas como la del Big Bang son intentos de contestar las preguntas del origen. ¿De donde venimos?

Todo aquel tiene tiene un sentido de identidad personal se pregunta, "¿De donde vengo?"

Y las preguntas que han resultado han cubierto un espectro desde cigüeñas hasta Dios.

Las preguntas del origen también son preguntadas por niños pequeños:

"¿De donde vine, Mami?"

Eso le da a la madre la oportunidad de hablar sobre la creación de un niño.

La pregunta "quien soy" y "de donde vine" se ha preguntado desde el principio de la historia de la humanidad.

Y hay muchas voces intentando a contestar esa pregunta hoy.

Desde Shirley MacLaine, los mormones, hasta la evolución natural, y la reencarnación.

Casi cada vez que visitas un parque nacional, museo, o alguna evidencia arqueológica, te confrontas con la pregunta a lo que lees: "un millón de años atrás," "diez millones de años atrás," "quinientos mil años atrás."

La creación. Una de las creencias fundamentales de la iglesia Adventista del Séptimo Día. ¿Como nos acercamos a este tema? ¿En varias formas?

1. Yo pudiera burlarme de las personas que piensan que vinieron de monos.

Tenemos la tendencia de burlarnos de lo que no podemos defender racionalmente. Si no puedes contestar los argumentos, entonces los debes exponer a burla.

Un juez del juzgado distrito de los Estados Unidos, William R. Overton, quien declare la ley de creacionismo de Arkansas inconstitucional, recibió muchas amenazas de muerte y cartas. Una carta fue acompañada por una foto de un mono, con el comentario, "puede colgar esta foto en su oficina para que todos vean cuan orgulloso eres de tus parientes".

Este no es un enfoque muy productivo. No toma a la gente ni a las ideas en serio. Refleja el temor de las personas con estas creencias.

2. Yo podría tratar de darle todos los argumentos científicos que puedo encontrar para creer en la creación.

Por ejemplo, la 2 ª ley de la termodinámica

- las cosas tienden hacia el desorden y no hacia la orden

- mi esposa puede ser testigo de eso

Eso podría ser un enfoque útil, pero yo no soy la persona calificada para hacerlo.

3. Yo podría revisar todos los datos bíblicos que presenta a Dios como el Creador. Ciertamente tengo más experiencia en hacer ese tipo de presentación

Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, Dios es presentado como el Creador.

Estoy seguro de que sería interesante, pero no nos ayudaría a enfrentar las preguntas de la evolución.

4. Podría enumerar los problemas que la teoría de la evolución tiene.

Por ejemplo:

Los eslabones que le faltan

La generación espontánea

El desarrollo de los animales de sangre caliente contra los de sangre fría

Es bueno ver los puntos débiles en los argumentos de la oposición, pero podría hacer que algunos se sientan inadecuadamente satisfechos.
Algunos de ustedes pueden pensar que si continuo a este ritmo, puedo llenar todo el sermón diciendo lo que yo no voy a hacer.

Porque no soy un profesor de ciencias lo que prefiero hacer es:

1. Hablar brevemente de la historia de la ciencia y la religión, ya que se relacionan el uno al otro.
2. Discutir la enseñanza de la creación como una doctrina de la fe.

La Historia

Temprano en la historia de la civilización, todo lo que no se comprendía fue atribuido a la intervención milagrosa de Dios o a una fuerza vital misteriosa atribuida a Dios.

Todo era un milagro.

El hombre, a través de la observación y el experimento, comenzó a hacer preguntas.

William Harvey descubrió que la sangre corría por el cuerpo como resultado de la contracción muscular, y fue un golpe duro, para algunos, a debilitar el poder de Dios.

La química se conocía como una de las "siete artes diabólicas" porque estaba explicando la razón - la causa de las cosas y así, Dios no era la causa.

A la gente se llamaban infieles y ateos cuando explican las cosas por las leyes naturales.

Cuándo Roger Bacon, en el siglo 13, explicó el arco iris como el resultado de la refracción de la luz, fue condenado "a causa de ciertas novedades sospechosas". Por supuesto, el arco iris era una señal de Dios y no podría, por lo tanto, ser el resultado de las leyes naturales.

Hubo oposición a la colocación de pararrayos en las iglesias porque era "un intento de controlar la artillería de los cielos".

Y cuándo Copérnico propuso la rotación de la tierra y el hecho de que el sol no era el centro del Universo, el Papa Pablo V decretó que "la doctrina del movimiento doble de la Tierra sobre su eje y alrededor del sol es falsa y contraria a la Sagradas Escrituras".
Usted podría preguntarse cual Escritura?

Salmo 93:1 dice: "Afirmó también el mundo, y no se moverá".

La religión con frecuencia ha caído en la trampa de afirmar más de lo que la Biblia exige.

Por ejemplo, La tierra como el centro del universo.

La Biblia no requiere esa creencia.

Podríamos caer en la misma trampa hoy en día.

En los años sesenta hubieron algunos que dijeron, "en la autoridad bíblica" que el hombre nunca pisaría sobre la luna.

No necesitamos decir que Adán fue creado a las 9:00 am el 23 de octubre del 4004 aC. como el Arzobispo Usher - la Biblia no exige eso, o que la tierra tiene exactamente 6,000 años de edad.

Tampoco demanda la Biblia la fijeza de las especies.

Una de las razones por la cual Darwin amplió la idea de la evolución se debió a que la iglesia en esos días usaron la Escritura para decir que las especies eran fijas. Se basaron en la afirmación de Génesis "según su especie".

Darwin salió al campo y observó que eso no era cierto.

Debemos tener cuidado de no hacer que la Biblia diga más de lo que realmente dice.

La Biblia no es una parte de la literatura científica, eso no quiere decir que lo que dice no es compatible con la verdadera ciencia, pero sí significa que no debemos exigir demasiado de un libro que fue escrito en una era diferente en un idioma diferente. El mensaje que recibimos de la Biblia no es científica, sino principalmente salvífico. Su enfoque es la historia de la salvación.

La ciencia como la religión

Hoy, para algunos la ciencia se está convirtiendo en una alternativa a la religión, un tipo de ciencia humanista como un dios. La ciencia le da al hombre el sentimiento omnipotente que podemos hacer lo que sea.

Por ejemplo,

El hombre voló a la luna ayer Podrá volar a Marte mañana

La ciencia genética da un poder endiosado para producir los alimentos genéticamente modificados y ajusta los genes humanos para prevenir la enfermedad.

Múltiples bendiciones de la Ciencia se encuentran en nuestros hogares y oficinas.

Hay una tendencia natural a darle crédito o creencia a lo que ha mejorado de manera tan dramática nuestras vidas.

Entonces, ¿cómo podemos vivir como un pueblo de fe en un mundo científico? En realidad, la pregunta de los orígenes se requiere fe, o en la ciencia o la teología.

FE

El hecho es que ninguno de nosotros estábamos aquí cuándo todo comenzó.

No importa si nuestra explicación es basura espacial una tortuga gigante, un big-bang, un Dios creador, o una teoría de las supercuerdas

De todas las ideas que podríamos tener, ninguna es soportada por la evidencia observacional, no puede ni si caso ser replicado en el laboratorio.
La única manera de saber acerca de lo que sucedió es por la fe. Fe, ya sea en

La teoría de la tortuga La teoría de la evolución natural. La teoría del Creador Dios o lo que sea.

De una manera u otra vamos por la fe.

¿Qué pasa con las matemáticas? - Ahí no hay fe!

Como John Polkinhourne dice en su libro en la discusión de algunos de los teoremas de Gödel, "Aun el ejercicio de las matemáticas implica un acto de fe". P. 25

Así que escojo aceptar por la fe la historia de la creación que leemos en la Biblia.

Salmo 33:6 "Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, su anfitrión de estrellas por el aliento de su boca". (NVI)

Eso no significa que vaya a ser ciego a lo que sucede en el mundo de la ciencia, pero sí quiere decir que no me quedaré esperando a ver qué impacto algún descubrimiento laboratorio tendrá en mi fe en Dios.

Me siento incómodo basar mi fe en Dios como creador en los argumentos científicos recientes que pueden ser desarrolladas por la Geociencia, investigaciones sobre creación o de cualquier organismo científico.

Eso no quiere decir que la investigación reflexiva por científicos cristianos en evidencia para la creación no es útil, pero no estoy listo para basar mi fe en un Dios creador dependiendo en lo que encuentran.

De hecho, me voy a quedar solo.

¿Qué puede descubrir la ciencia que va a destruir mi fe en un Dios Creador. ¡Nada!

Si se crea una persona en un tubo de ensayo y se encuentra el mecanismo para llevar la vida de la materia orgánica todavía no probaría que el hombre no fue creado por un Dios Creador amoroso.

De hecho, si una persona fue creada a partir de un tubo de ensayo demostraría un posible medio por el cual Dios creó al hombre originalmente.

No voy a poner mi fe en Dios a juicio en un laboratorio.

Puedo mirar a otra persona y ver:

una acumulación de átomos

un sistema bioquímico en la interacción con el medio ambiente

un ejemplar de homo sapien

un objeto de belleza,

un hermano

uno por quien Cristo murió

Se trata de una persona en su totalidad y miro a esa persona de diferentes maneras en diferentes momentos.

No debemos ser como Michael Faraday el gran físico experimental del siglo XIX. Fue un cristiano comprometido y se dice que cuando entró en su laboratorio se olvidó de su religión, y cuándo salió de nuevo se olvidó de su ciencia.

No debemos separar los dos mundos de la ciencia y la fe.

Vivimos en un mundo y la ciencia y la teología exploran diferentes aspectos de la vida.

Hay una realidad que está más allá de las herramientas del método científico.

Efesios 6:12 "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en lugares altos". (RV)

Más está sucediendo en el universo de lo que puede ser colocado en un tubo de ensayo o en un microscopio

Es como tratar de comprender un mundo tridimensional cuando se vive en un mundo de dos dimensiones o un mundo de cuatro dimensiones cuando se vive en un mundo tridimensional.

Hay cosas que no podemos explicar a través del método científico

El amor

La belleza

La moralidad - el sentido del bien y del mal.

La fe no es un salto en la oscuridad, pero un salto hacia la luz. Es una manera de conocer las cosas que no pueden ser conocidas a través de la experimentación de tubo de ensayo.

Conclusión

Usted ha oído la expresión: "Bueno, usted entendería si supieran de dónde vienen".

Es una manera de explicar el comportamiento de algunas personas.

Sugiere que si usted conociera su origen, entonces no sería demasiado pronto para juzgar su comportamiento.

Saber de dónde vienes, tiene mucho que ver con el tipo de persona que piensas que eres.

Nada es más importante al sentido de identidad de una persona como su sentido de origen, de su familia.

Cuándo conoces a alguien, usualmente le preguntas de donde son para tener una idea de quienes son.

De donde vine tiene mucho que ver con lo que soy.

La doctrina de la Creación es una enseñanza que me dice quien soy.

Una vez le pregunté a mi hija:

"¿Quién eres?"

"Julie", dijo.

"Pero ¿quién es esa?"

"Yo", dijo con confusión.

"¿Quién eres?"

"Julie", dijo.

Y mientras le seguía preguntando, finalmente dijo

"Yo soy tu hija!"

Eso es lo que ella es - mi hija

Es allí donde encuentra su identidad.

La doctrina de la creación nos da una identidad definitiva, pues en nuestra creencia en un Dios creador nos encontramos con nuestro patrimonio más profundo.

Creado en la imagen de Dios.

¿Quién soy yo?

Un Hijo de Dios.

Bendición

"Ahora el rey eterno, inmortal, invisible, al único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén". (1 Timoteo 1:17 NVI)


Fuente: Ministry / CreationSabbath.net
Autor: Gordon Bietz, desde 1997, es presidente de la Southern Adventist University. Anteriormente fue presidente de la Georgia-Cumberland Conference. Autor de varios libros: Witness, Power for Mind and Soul y Parables of Fenton Forest. Graduado en La Sierra University (1966) con una licenciatura en teología antes de recibir una Maestría (1968) y Doctorado (1976) en Divinidad en la Andrews University. En 1991 recibe el Merrill Fellowship de la Harvard University. Actualmente sirve en las juntas de la Southern Union Conference, Florida Hospital, Adventist Health System, Memorial Hospital in Chattanooga, and the Greater Collegedale School System.
Traducción: correcciones introducidas basadas en el original en ingles, por Menesez Filipov

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sábado, 24 de octubre de 2009

Celebremos la Creación. Por George T. Javor

La obra de Dios es asombrosa e increíble

Dios podría haber creado un universo seguro y virtual, poblado de habitantes virtuales, y podría haber pasado la eternidad observando las vidas virtuales de su creación.

Pero no fue así. Por el contrario, aun conociendo las consecuencias, creó un universo real de complejidad asombrosa. El espacio, la materia y el tiempo surgieron a la existencia junto con –lo que es aún más asombroso– las criaturas vivientes. Resulta tan inspirador y gratificante analizar los propósitos de Dios al crear el universo que será un tema de contemplación por la eternidad. Pero algo tenemos en claro: una manifestación de amor infinito fue la motivación divina para compartir la dicha y el gozo de la existencia con los seres creados (Isa. 45:18).

Una energía extraordinaria

La creación de la materia requirió la producción de una cantidad extraordinaria de energía e inventiva que está más allá de lo que podemos comprender. Todos los fenómenos de nuestro mundo –la gravedad, la radiación electromagnética, la electricidad, las fuerzas de las partículas subatómicas, las leyes físicas y químicas, la formación de las estrellas y planetas, la creación de los organismos vivos– derivan de la forma de comprimir, estabilizar y almacenar la energía en casi cien tipos diferentes de núcleos atómicos.

Se estima que en el universo observable hay entre 1050 a 1080 átomos. Si estos solo fueran átomos de hidrógeno (el elemento más liviano), la creación habría requerido un mínimo de 3,6 x 1039 a 3,6 x 1069 calorías de energía.1 (En comparación, el consumo total de electricidad de todo el mundo en 2005 fue de 1,4 x 1019 calorías).

Aunque toda la materia salió de la mano del Creador, fue un don para sus criaturas. Dios no está en la materia. Aun así, el Creador está atento a todos los aspectos de su creación, hasta el nivel más pequeño. El Señor conoce la ubicación y funcionamiento de cada uno de los 1080 átomos. Esto puede inferirse de lo que dijo Jesús respecto de que Dios conoce los organismos más pequeños del mundo físico. “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? –dijo–. Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin el permiso de 
vuestro Padre” (Mat. 10:29, 30).

Después de crear miles de millones de galaxias, cada una con miles de millones de estrellas e incontables planetas 
deshabitados, Dios decidió traer a la existencia un nuevo orden de seres creados, según se nos dice, a su propia imagen (Gén. 1:26, 27), que según Elena White tiene que ver tanto con la semejanza exterior como con el carácter.2 En ese 
estado, los humanos podían servir como nuevos vínculos entre el Creador y las demás criaturas.

Se proveyó un espacio para una estrella (el Sol) y los 
planetas en la “Vía Láctea”, una galaxia donde ya rotaban unos trescientos mil millones de estrellas en una órbita con forma de disco plano de cien mil años luz de diámetro. En un modelo circular de la Vía Láctea de ciento treinta kilómetros, nuestro sistema solar ocuparía tan solo dos milímetros.

El barrio que nos circunda

En el centro del sistema solar el Creador colocó la sólida estrella que llamamos Sol; está compuesto por aproximadamente 2 x 1027 toneladas métricas de hidrógeno, que por un proceso de fusión termonuclear se transforman en helio. 
Esto hace que se pierdan 685 millones de toneladas de materia por segundo, lanzando energía radiante y la emisión de partículas cargadas. (En comparación, la explosión atómica de Hiroshima resultó de la destrucción de solo un gramo de plutonio). Al ritmo actual, el Sol tiene suficiente combustible para miles de millones de años.

Cerca del Sol, Dios colocó cuatro planetas “terrestres”: Mercurio, Venus, la Tierra, y Marte. La Tierra es el más grande. Todos ellos están compuestos básicamente de rocas silicatadas. Los cuatro planetas “exteriores”, mucho más grandes que los terrestres, están compuestos mayormente de gases. Júpiter y Saturno contienen principalmente hidrógeno frío y helio, mientras que Neptuno y Urano son de hielo, metano y amoníaco. Alrededor de estos planetas giran unas ciento cincuenta lunas, algunas de un tamaño cercano a los planetas terrestres.

La masa combinada de los planetas y sus lunas no alcanza al uno por ciento del Sol, que mantiene todos estos cuerpos bajo su control gravitacional.

Cuando se combina el relato bíblico de la creación de la tierra con los datos astronómicos actuales, surge un escenario posible en el cual el Creador probablemente haya traído a 
la existencia todo el sistema solar durante la semana de la creación. Si así sucedió, podríamos conjeturar que lo que siguió en la semana de la creación no fue sino el primer paso que procuró que todo el sistema solar fuera habitable para 
los humanos.

El texto que dice: “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo lo que hay en ellos” (Gén. 2:1), se refiere probablemente al planeta Tierra y sus alrededores inmediatos.

Es probable que la atmósfera del planeta recién creado fuera diferente del que conocemos hoy (véase Gén. 2:5, 6). Probablemente era sustancialmente más rica en dióxido de carbono, para que la abundante vegetación que cubría el planeta antes del diluvio pudiera ser sostenida adecuadamente por medio de la fotosíntesis.

La superficie de la tierra creada tenía colinas y montañas, entrelazadas con ríos y lagos. No había rocas, pantanos o desiertos. El paisaje sobrepujaba en hermosura los más 
suntuosos jardines de los palacios.3

¡Impresionante!

Lo que siguió a la formación de la Tierra desafía el 
entendimiento. Por medio de elementos como el hidrógeno, el oxígeno, el nitrógeno, el carbono, el fósforo y el sulfuro, el Creador llamó a la existencia, estructuras de una complejidad casi inimaginable. Podían absorber la energía solar o de otro tipo, podían crecer, dividirse, trasladarse y percibir el medio ambiente. Son lo que llamamos organismos vivos.

Para crear la unidad viviente más pequeña, la célula, se requiere la construcción de miles de tipos diferentes de aglomeraciones gigantes e intrincadas de átomos, para formar las macromoléculas de proteína, el ácido nucleico, los polisacáridos y los lípidos. Algunas de estas construcciones fueron usadas como elementos estructurales; otras llegaron a ser máquinas especializadas que facilitan transformaciones químicas específicas.

El fenómeno de la vida es el resultado neto de cientos o miles de transformaciones químicas dentro de las células. Un cambio químico es la reubicación de grupos específicos de átomos en nuevos grupos. En las células vivas, continuamente se producen reacciones en cadena de transformaciones químicas. Esto es lo que las diferencia de los organismos inertes. Aunque los científicos pueden producir algunas macromoléculas necesarias para la vida, no pueden comenzar o recomenzar los cientos de reacciones en cadena, separadas y continuas, que se producen en cada célula. Este fenómeno biológico es una prueba incontestable de que la vida ha sido creada y de que jamás pudo haber comenzado en forma espontánea.4 Las reacciones bioquímicas en cadena, que comenzaron en cada una de las células de cada uno de los organismos en la creación, han continuado durante cientos de generaciones hasta hoy. Los biólogos han identificado esta ley al decir que “la vida proviene de la vida”.

El Señor creó dos clases de organismos vivos. Algunas criaturas con un sistema nervioso, que les da motilidad y 
memoria, y les permite percibir el medio ambiente por medio de la vista, el sonido, el olfato, el gusto y el tacto. Además 
de los humanos, el Creador trajo a la existencia incontables 
criaturas (grandes animales, aves, peces, insectos, etc.).

La segunda categoría de criaturas creadas carecen de sistema nervioso y no son conscientes de su propia existencia. Tales organismos sirven como receptores de la energía solar, el alimento, los materiales de construcción y la “decoración” y como componentes integrales de la biósfera. Esto incluye a las plantas, las flores, los árboles y los microorganismos.

Interdependencia

Todos los organismos vivos de la tierra pertenecen a una biósfera integrada. Las relaciones entre ellos pueden ser descritas como de apoyo mutuo. Ninguna de las criaturas de la tierra fue diseñada para existir en forma independiente. Para que crezcan las plantas, necesitan captar el nitrógeno del aire ayudadas por microorganismos que viven en sus raíces y que lo fijan.

La abundante energía solar que baña la tierra es captada por las plantas y las algas. Las plantas la utilizan para fabricar carbohidratos a partir del dióxido de carbono del aire y del agua. El siguiente diagrama ilustra esta interdependencia entre los organismos.

El Jardín del Edén tenía que ser un modelo eterno para el ser humano. En lugar de ciudades, gran parte de la porción habitable de la tierra tenía que estar cubierta de jardines, donde la naturaleza hablara continuamente a los humanos de la sabiduría y el amor divino.5

En el centro del Edén había un árbol muy especial, cuyo fruto era necesario para la existencia continua del hombre. Ningún organismo fue creado inmortal (aunque los microorganismos están cerca de ello).

Los humanos participarían ocasionalmente del fruto del árbol de la vida para conservarla. 
No se explica en la Biblia de qué manera los animales, peces, aves e insectos evitarían la muerte.

Diversos experimentos con tejidos indican que las células animales y humanas sanas son capaces de dividirse solo un número determinado de veces. En el caso de las células 
humanas, el máximo número de divisiones (mitosis) se traduce a aproximadamente ciento veinte años de vida. La razón de ello es el acortamiento de los extremos de los cromosomas 
(la llamada región telomérica) después de cada mitosis.

Resulta interesante saber que tenemos una enzima llamada telomerasa que puede restaurar los telómeros a su tamaño original. Desafortunadamente, esta enzima se 
vuelve inactiva poco después del nacimiento. Solo las células de cáncer, con capacidad de dividirse ilimitadamente, 
contienen enzimas activas de telomerasa que no causa cáncer, pero permite que el aparato genético de las células afectadas se multiplique.

Los microorganismos contienen cromosomas circulares, y su división celular no resulta en ningún acortamiento del material genético. En teoría pueden dividirse una cantidad infinita de veces. Pero cuando una célula se divide en dos, su existencia llega a su fin, ya que muta en sus células hijas.

Un efecto del fruto del árbol de la vida puede haber significado la conservación de la actividad de la telomerasa por tiempo indefinido. La larga vida de los antediluvianos puede haberse debido, en gran medida, a la actividad residual de la telomerasa heredada de Adán y Eva.

Una lógica molecular similar opera en los incontables miles de clases de organismos, que presentan, sin embargo, suficientes diferencias como para preservar sus identidades individuales. Esto fluye de la naturaleza estrechamente integrada de la biosfera, según se muestra en la ilustración.

Si fuera posible catalogar el número de invenciones patentables necesarias para la creación de la biosfera, excedería en muchos órdenes de magnitud las cifras combinadas de las invenciones certificadas por todas las agencias de patentes 
del mundo.

La inventiva, el ingenio y la fina elegancia que fueron conformando el mundo viviente, están más allá de la capacidad de descripción humana. Los que lo contemplan no pueden sino taparse la boca con la mano (véase Job 40:4), porque cualquier cosa que digamos sería indigna y significaría trivializar este gran tema. En esto, el silencio es elocuencia.6

¿Es posible dudar de la bondad, el amor y la sabiduría del responsable de esta creación vasta, magnificente y “buena en gran manera”? ¡Jamás!

Nos unimos al salmista cuando expresa: “¡Cuán grandes son tus obras, Jehová! ¡Muy profundos son tus pensamientos!” 
(Sal. 92:5). “Has aumentado, Jehová, Dios mío, tus maravillas y tus pensamientos para con nosotros. No es posible contarlos 
ante ti. Aunque yo los anunciara y hablara de ellos, no 
podrían ser enumerados” (Sal. 40:5).


Fuente: Adventist World
Autor: George T. Javor, PhD en Bioquímica de al Columbia University y postdoctorado en la Rockefeller University. Enseñó en el Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina de Loma Linda hasta su jubilación en 2006. Vive en New Leipzig, Dakota del Norte, Estados Unidos.
Referencias: 1 3,6 x 1039 es la abreviación científica del 36 seguido de 38 ceros: 3.600.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000. De la misma manera, 3,6 x 1069 es el 36 seguido de 68 ceros. 2 Elena White, Patriarcas y profetas, p. 25. 3 Ibíd., p. 24. 4 G. Javor, Evidences for Creation (Hagerstown, Md.: Review and Herald, 2005). 5 Elena White, La educación, p. 21. 6 Elena White, Fundamentals of Christian Education, pp. 179, 180.
Fotografía: "El Ojo de Dios" / Helix Nebula. HubbleSite.org / NASA

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Celebremos la Creación / El Sábado de la Creación, 24 de octubre del 2009

"¿Donde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?" (Job 38:4a, NASB)


¿Por qué el Sábado de la Creación?

¿Cuando fue la última vez que tu iglesia reconoció el poder de Dios como el Creador, y encontró seguridad de Sus actos de la creación durante el servicio de adoración?

Encontramos muy claramente documentado en la Biblia que Dios Se proclama nuestro Creador, Señor, y Salvador.

Así que, ¿por qué no dedicar un servicio de alabanza para enfocar en Dios como nuestro Creador y en como esa verdad nos influye en nuestra vida diaria?

A Nikolaus Satelmajer se le ocurrió una idea después de enterarse que centenares de iglesias y sinagogas celebraron la "Semana de la evolución" en los últimos tres años.
Satelmajer, editor de la revista de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Ministry, pensó, "¿Por qué no tenemos un día para celebrar la creación?"

La semana pasada, los líderes a nivel mundial de la organización firmaron por la idea, acordando aprobar el "Sábado de la Creación", un día para enfatizar a Dios como el Creador
(ANN / 14 de abril, 2009).

El Sábado, 24 de octubre del 2009, la Iglesia Adventista del Séptimo Día ha sido designado como el Sábado de la Creación, porque es:

- una forma de reconocer a Dios como nuestro Creador, y las implicaciones que esta enseñanza bíblica tiene para nosotros
- y para crear un sentido de unidad mundial al promover esta creencia en una luz positiva

Porque millones reconocen y creen que Darwin es el padre de la teoría de la evolución en este año que celebra su nacimiento hace doscientos años, vamos a poner a Dios como el centro del universo en nuestras iglesias y comunidades.

En orden a ello, como creacionistas responsables, tenemos el privilegio de presentar especialmente al Creador Dios del universo:

- En nuestros tiempos de adoración
- Cuando nos comunicamos dentro de nuestras comunidades

Pues claro que cada sábado es el tiempo ideal para adorar a nuestro Dios Creador, pero vamos a adorar a Dios especialmente durante el servicio de adoración el 24 de octubre del 2009.

Estás invitado a acompañarnos en las iglesias Adventistas del Séptimo Día alrededor del mundo el sábado 24 de octubre del 2009, como el Sábado de la Creación y proclamar al mundo a Dios como nuestro Gran Creador, nuestro Señor y Salvador. Reconocemos que esta fecha no funcionará para todas las iglesias, pero igualmente infórmense y participen de esta actividad del adventismo mundial.

Ojo Adventista celebrando la Creación.

Juntos, podemos crear un sentido de unidad al promover esta verdad maravillosa y incomprensible, y así hacer el 24 de octubre del 2009 un día cuando públicamente podemos celebrar a Dios como nuestro Creador y darle gracias por darnos vida y la eternidad para continuar a alabar a Dios. Por lo tanto a partir de hoy incluiremos 6 sermones sobre Creacionismo (en el menor tiempo posible), como forma de adherirnos a excelente propuesta de la Iglesia Adventista del Séptimo Día para todo el mundo.

"El que da testimonio de estas cosas dice: 'Ciertamente vengo en breve.' Amén; sí, ven, Señor Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén."

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